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La bonachona dulzura no es para ti, ni el lloriqueo de las arpas, ni las tonterías de los pianos.

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Tus trinos de penetrantes gritos, las rocas y las colinas te los devuelven. En este barrio de la ciudad donde la multitud circula todo el día. Inclinando sobre la piedra, afirma atentamente el acero click ella, en tanto como el pie y la rodilla.

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Los chicuelos atentos y recogidos, el sordo rumor altanero, persistente de la calle. El ronco y sofocado chirriar de la piedra que gira, la hoja de acero, ligeramente apoyada. Que sea, pues, como si estuviera a vuestro lado.

El largo camino de tierra bruna que diviso, se extienda hasta donde me plazca ir. Estoy harto de las dolencias que huelen link cuartos cerra- dos, de bibliotecas y de críticas fastidiosas.

También por aquí llevo conmigo mi antigua y venturosa carga.

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Sí; llevo los hombres y las mujeres, los llevo conmigo don- dequiera que vaya. Creo que aquí existen igualmente muchas cosas invisibles.

Fuck robot Watch Porn Movies Ppran Xxxx. Y las negras naves que combaten envueltas en ciclones de humareda,. Y el frío glacial del lejano, lejanísimo Norte, y el zumbido de los cedros y de los pinos,. Y el redoble de los tambores, y el paso marcial de los sol- dados,. Y las olas que se estrellan en las playas de mi costa occi- dental, y las que avanzan sobre mi costa oriental,. Y todo lo que se extiende entre ambas costas, y mi Missis- sipi, de eterna corrinete, con sus curvas y sus cascadas,. Y mis campiñas del Illinois, y mis campos de Kansas, y mis vegas de Missouri,. Sumerge bajo las ondas de todo, y del producto de todo, lo que interroga y lo que canta,. Ya no hablamos con tiernos labios ni consonidos musi- sicales,. Mis miembros y mis arterias se dilatan; al fin se manifies- ta el motivo de mi canto:. Bandera tan vasta que surges de la noche, yo te canto altanera y resuelta,. Yo me escapo del reducto en que durante tanto, tanto tiempo he esperado, ciego y sordo,. Mi oído y mi lengua me han sido restituídos un pequeño niño me ha iluminado ,. En verdad, no eres las casas pacíficas, ni todo o parte de su prosperidad. Si es necesario te daremos cada una de estas casas para que las destruyas. Si no meditas la destrucción de estas casas preciosas que se alzan tan sólidas, llenas de bienestar, construídas a fuerza de tanto dinero,. Ni las mercancías acumuladas, ni las que son descargadas de los vapores en los muelles,. Eres tal como yo te quiero, tal como te veré en adelante. Surgiendo, del seno de la noche, con tu racimo de estr- llas, de estrellas que aumentan sin cesar ,. La que divide el alba, corta el aire, acaricia el sol y mide el cielo. Percibida y amada apasionadamente por un pobre y pe- queño niño,. Por grande que sea. El resto, no es nada. No las veo. Solo te canto a tí,. Tenemos que seguir, queridos, tenemos que sostener el choque de los peligros,. Os veo distintamente, mocetones del Oeste, alargar el paso en la vanguardia,. Nosotros seguimos la eterna empresa, cargamos con el fardo y la lección,. Desembocamos en un mundo nuevo y mayor, un mundo diverso,. Incólumes y fuertes nos apoderamos de este mundo, mun- do de labor y de marcha,. Cuesta abajo, por los desfiladeros y hacia las cumbres de los arduos montes;. Remontamos los ríos, atormentamos la tierra, abrimos minas, profundamente,. Deslindamos la vasta superficie, removemos la tierra virgen,. De los picos gigantescos, de las grandes sierras, de las al- tiplanices;. De las minas y de los barrancos; venimos de seguir la pista de la caza,. Surgimos de la raza del Centro, del Missourí. La sangre del Continente se ha mezclado en nuestras venas. Estrechamos las manos de todos los camaradas, los del Me- diodía y los del Norte,. Haced ondular bien alto la delicada soberana, por encima de todos alzad la soberana estrella inclinaos todos ,. Llevad bien alto la soberana aquilina y guerrera, la sobe- rana austera, impasible, armada,. Oídlas batir al unísono de nosotros, batir con el movi- miento del Oeste;. Aislados o agrupados, avanzando al paso doble en la van- guardia, todos van con nosotros,. Todos los marinos y todos los continentales, todos los amos y todos los esclavos,. Todos los prisioneros en las prisiones, todos los justos y todos los malos,. Todos los alegres, todos los dolorosos, todos los vivos y todos los muertos,. Iremos, curioso trío, escogiendo y vagando por nuestra ruta,. Recorriendo estas riberas, entre las sombras, mientras nos asedian las apariciones,. Ved, alineados, alrededor los orbes fraternales, los soles y los planetas,. Todos los días deslumbradores, todas las noches místicas,. Y somos nosotros los que vamos a la cabeza de la proce- ción del día, somos nosotros los que abrimos el camino para el viaje,. Pronto os oiré venir cantando, pronto os levantaréis para marchar con nostoros,. Ni los cojines, ni las bestias de carga, ni la paz estudiosa,. Ni la riqueza segura y enervante, ni las dichas incoloras son para nosotros,. No importa, sean para nosotros la dura pitanza y la fraza- da sobre la tierra,. Entonces os concedo una hora fugitiva para hacer alto y descansar, una hora de olvido,. Altí- simo y claro le oigo resonar,. Que desdeñaba los matices y los objetos de este mundo,. Los campos del arte y del saber, los placeres, los sentidos. Siempre el crecimiento, la vuelta íntegra del circulo,. La cumbre siempre y el derrumbe final para resurgir fa- talmente ,. Siempre la materia que cambia, se desmigaja y se rein- tegra,. Nosotros que parecemos construir riqueza compacta, fuerza y belleza,. La substancia de un sueño de artista, o de los largos estu- dios del sabio,. Las unidades, reunidas, controladas, sin omitir un pensa- miento, una emoción, un acto ,. El conjunto grande o pequeño se halla recapitulado, adi- cionado,. La América atareada, suparabundante, confusa, en tor- bellinos,. Los de los países desapercibidos, de todos los reinos de los reyes de ultramar,. Conquistadores de antaño, cruzados antiguas, periplos de los viejos marinos. Poseído de una tendencia cíclica al plasmar, plasmar toda- vía, plasmar siempre,. Que se inflan, se desploman, acaban realizando su destino largo o breve ,. Las inumerables identidades libres y distintas como la vista,. Tu aspiración ampliamente satisfecha al fin, te preparan de nuevo para recibir. Resultan del conjunto, y se elevan al fin, cerniéndose. En los jueces frívolos, en los diputados, en los goberna- dores, en los alcaldes corrompidos, en todos los que conclu- yen por ser descubiertos;. En el declinar, año tras año, del respeto religioso, de las sentencias emanadas de los funcionarios, de los códigos y de las escuelas,. Pienso en el verdadero Nuevo Mundo, en las Democracias resplandecientes en su totalidad,. En la política, en los ejércitos, en las marinas que se ajus- tan a ellas,. He resuelto glorificaros y lo haré, aunque quede solo entre los hombres;. Canta la necesidad de engendrar hijos espléndidos—y por ellos—de espléndidos adultos. Momentos genésicos, angustias que avergüenzan, salgo de vosotros para cantaros;. Busco algo que todavía no he encontrado, aunque lo he buscado asiduamente durante años. De ella y de ellos, y de lo que concuerda con ellos, saturo mis poemas;. De la cópula de las aves, de la humedad de los bosques, del abalanzamiento de las ondas,. Modulo ligeramente la overtura, repaso en un preludio los motivos del canto. La felicidad de estar juntos, la visión del cuerpo perfecto,. El nadador desnudo en el agua o flotando inmóvil, de espaldas,. La forma femenina que se aproxima, y yo, que estoy allí, pensativo, con mi sexo que se estremece y me daña;. He aquí la divina lista, para mí, para vos, para cual- quiera:. El delirio místico, la locura de amor, el abandono total. La tempestad pulsa mis nervios y mis arterias; tiemblo de pasión. El aislamiento, los frecuentes suspiros que se exhalan en la soledad. El suavísimo roce de sus manos a lo largo de mi cuerpo, sus dedos que se hunden en mi barba y en mi cabellera;. La presión del sacro cuerpo a cuerpo que me embriaga y me llena de desfallecimiento,. La divina faena del esposo, la obra maestra de la pater- nidad,. La victoria, el reposo y los abrazos a vuestra compañera en la noche,. Los poemas en acción de los ojos, de las manos, de las ca- deras y de los pechos,. El cuerpo que se arquea y se agarra en la angustia del goce,. El contacto de costado, la mano que de nuevo extiende las mantas sobre el lecho;. Ella, que no quiere dejarme partir. Y yo que tampoco deseo irme. Espérame un instante, amada mía, volveré en seguida. Es la hora en que las estrellas brillan, en que cae el rocío,. Para celebrarte, acto divino, para celebraros, robustos riñones,. Paréceme que soy yo. No te apenes si muchos de los que te cantan hossannas no te comprenden,. Para todos laboremos el mismo surco, transmitiendo la misma heredad y la misma cosecha,. Nosotros, que abarcamos todos los continentes, todas las castas, todas las teologías;. Nosotros, los humanitarios, los discernidores, el fiel de la balanza de los hombres comunes;. Nosotros, los que avanzamos en silencio en medio de las disputas y de las afirmaciones, sin rechazar las personas ni las ideas;. Escuchamos sus vocinglerías y sus tumultos, asaltados por sus divisiones, sus celos, sus diatribas,. Envueltos, por momentos, en los círculos voraginosos de sus comparsas. Mientras huelgo y paseo contemplando una brizna de hier- ba estival. Mi lengua, cada molécula de mi sangre emanan de esta tierra, de este aire,. Nacido aquí, de padres cuyos abuelos y bisabuelos tam- bién nacieron,. A los treinta y siete años de edad, en perfecta salud, co- mienzo estos himnos con la esperanza de continuarlos hasta en la muerte. Los considero un momento a cierta distancia, consciente de lo que son y de lo que significan, sin olvidarlo nunca;. En seguida me brindo como un asilo al bien y al mal, dejo que tomen la palabra todos los azares,. La atmósfera no es un perfume, no sabe a esencias, es in- odora,. Mi boca la aspira en vitales sorbos; la adoro locamente como a una amada:. Iré al declive donde comienza el bosque, me quitaré las ropas, me desnudaré,. Los ecos, las ondulacionss, el vago zumbar de los mur- murios silvestres, la raíz de amor, los filamentos de seda, los zarcillos y las cepas de las viñas,. Mi inspiración y mi respiración, el latir de mi víscera, la sangre y el aire que acarrean mis pulmones,. El olor de las hojas verdes y de las hojas secas, el de las negruzcas rocas a lo largo de la costa, el olor del heno alma- cenado en los pajares,. El sonido de mi voz cuando aulla palabras y las arrojo en los remolinos del viento,. La alegría de la soledad entre las muchedumbres arbóreas de los bosques o en las apreturas multitudinarias de las calles,. La sensación de la salud, el himno de mediodía, mi can- ción matinal al levantarme de la cama y encontrarme de nuevo frente al sol. Quedaos un día y una noche conmigo; poseeréis la esencia de todos los poemas. Poseeréis todo lo bueno que existe en la tierra y en el sol también existen otros millones de soles ,. He oído lo que narraban algunos juglares, historias de comienzos y de fines:. Nunca han habido otros comienzos que los que presencia- mos cada día. Los iguales emergen de la sombra, y se desarrollan com- plementarios,. Siempre la substancia y la multiplicación, el sexo siempre;. Siempre la concepción, la preñez y el parto de la vida. Límpida y suave es mi alma, igualmente límpido y suave todo lo que no es mi alma. Hasta que éste se haga invisible, y sea probado a su vez. Bien venido sea cada uno de mis órganos y de mis atribu- tos, y los de todo hombre puro y cordial;. Cuando mi acariciante y afectuoso camarada, que ha dor- mido. A mi lado toda la noche, se aleja a pasos furtivos al amanecer,. Mira mirar el mundo por debajo, ora erguido, ora apoyado en un sostén seguro, aunque impalpable;. Creo en tí, alma mía; el otro hombre que soy no debe hu- millarse ante ti,. Ven a soñar conmigo sobre la hierba, vuelca en mis oídos los desbordamientos de tu garganta;. Recuerdo una mañana límpida de estío tendidos sobre las hierbas;. Posaste la cabeza en medio de mis rodillas, volviéndote dulcemente hacia mí,. Entreabriste mi camisa, hundiendo tu lengua, pecho aden- tro hasta el corazón;. Luego te alargaste adhiriéndote toda desde mi barba hasta los pies. En seguida se esparcieron sobre mí la paz y la sabiduría que sobrepujan todos los argumentos de la tierra;. Supe que la mano de Dios era una promesa para la mía,. Supe que el espíritu de Dios era hermano del mío;. Examino la multiplicidad de los objetos, no existen dos iguales, y cada cual es bueno. Buena es la tierra, los astros son buenos, y cuanto les acompaña es bueno. Soy el camarada de las gentes todas, tan inmortales e in- sondables como yo. Ellos ignoran su inmortalidad, pero yo la conozco, la sé. Entreabro la muselina y le miro un rato, luego silencioso espanto las moscas con la mano. El joven y la joven de empurpuradas mejillas se alejan por la espesura del ribazo,. El suicida yace extendido sobre el piso ensangrentado de la habitación,. Errar caprichosamente, maravillado de mi ligereza y de mi alegría;. Y me adormezco sobre un montón de hojas, con mi perro y mi fusil al lado. El esclavo fugitivo se aproximó a mi choza, deteniéndose en el umbral,. Por la entreabierta puerta de la cocina, lo vi tambalearse y sin fuerzas:. Así que le hube inspirado confianza, llené un cubo de agua para su cuerpo sudoroso y sus pies desgarrados,. Luego lo conduje a un cuarto contiguo del mío, y le di ropas limpias y abrigadas,. Recuerdo perfectamente el deslumbramiento de sus ojos, y su actitud embarazada,. Recuerdo haberle aplicado cataplasmas en las desgarra- duras de su cuello y de sus tobíllos;. Una semana pasó a mi lado, hasta restablecerse y poder emigrar hacia el Norte,. Comía conmigo en mi mesa, en tanto mi escopeta yacía en un rincón. Veintiocho jóvenes, todos ellos compañeros y amigos;. Y ella, con sus veintiocho años de vida femenina, tan tris- temente solitaria! De la bella que elegantemente vestida observa a los bañis- tas a través de los visillos de su balcón. Os veo avanzar por la ribera, danzando y riendo, hermosa bañista;. Las barbas y los cabellos de los jóvenes relucen con el agua que los empapa;. Los jóvenes nadan de espaldas, sus blancos vientres se es- ponjan al sol; no preguntan quién los abraza tan estrecha- mente,. Ignoran quién suspira y se inclina sobre ellos, suspensa y encorvada como un arco. Los hombres que guardan tropas y rebaños, los que nave- gan por los océanos, los que viven en plena selva,. Me complazco en su compañía, semanas tras semanas. No sólo ejecuto marchas para los vencedores consagrados, también las ejecuto para los vencidos y las víctimas. Muchas veces habréis oído decir lo hermoso que es obtener las ventajas de cada jornada,. Hambriento, grosero, desnudo y místico,. Tropel gemebundo y rampante, raza de valetudinarios y de ortodoxos que buscan la cuadratura del círculo:. Sé que no me desvaneceré como el círculo de fuego que un niño traza en la noche con un tizón ardiente. No torturo mi espíritu para defenderlo ni para que me comprendan,. Si nadie lo sabe, eso tampoco amarga mi satisfacción,. Y llegaré a mis fines, hoy mismo, o dentro de diez mil años, o después de diez millones de años. Puedo aceptar ahora mi destino con corazón alegre, o es- perar con igual alegría. Los placeres del Cielo me acompañan las torturas del Infierno:. Digo que la grandeza de la mujer no es menor que la grandeza del hombre,. Lanzo mis gritos a la tierra y al mar semienvueltos por la noche. Pródiga, me has brindado tu amor. Igualmente me abandono a ti, adivino lo que quieres decirme,. Paréceme que rehusas alejarte sin haberme acariciado. Tenemos que hacer juntos un paseo; aguarda que me des- vista;. Méceme en tus muelles cojines, desvanéceme en el colum- pio de tus ondas,. Salpícame de amoroso líquido, yo haré lo mismo, contigo. Mar de la sal de la vida y de las tumbas que ninguna pala abre y no obstante, siempre prontas ,. Que ruges y te abalanzas en las tempestades, mar capri- choso y adorable;. Soy el poeta del bien, pero no rehuso ser también el poeta del mal. El mal me impulsa, la reforma del mal me impulsa, pero yo permanezco indiferente,. Que se hayan conducido bien en el pasado, o que se con- duzcan bien actualmente, nada tiene de asombroso:. El prodigio perpetuo consiste en que pueda haber un hom- bre bajo o un impío. Que se realice aquí o en el porvenir, me es indiferente. Sólo esta maravilla desconcertante y mística lo comple- ta todo. En su honor que traigan y entrelacen ramas de pino, de cedro y de floridas lilas:. Esta es la radiografía del Chocolate Abuelita. Inscríbete al curso de Apreciación Musical. Estas son las diferencias entre el jabón Zote rosa, azul y blanco. Lanzan campaña "Un Kilo de Ayuda" para familias vulnerables durante la pandemia. Reabren fronteras en Europa a extranjeros. El robo del año: Hombre finge ser técnico en sistemas y se lleva 6 mdp de Banorte. Es oficial: Gmail deja de ser una aplicación de correo electrónico. Van ocho muertos por consumir tequila Rancho Escondido. El hermano menor de Carlos Santana, Jorge, muere a los 68 años. Spider-Man De regreso a casa online spiderman far from home spiderman un nuevo universo spirit. Stuart Little 1 gratis online. Teen Titans Go La película Tekken. Teresa y Tim gratis online. Transformers 3. Transformers 5 Transformers4. 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Erik conoce a una chica en la universidad con un fetiche para los varones vírgenes, le roba un beso, un equipo de noticias capta el momento. Viendo el reportaje sobre la carrera en su casa, Tracy se siente mal y se culpa de que ella permitió que Erik el pase libre. Sus amigas la convencen de que también pierda su virginidad antes de que vuelva. Erik grita en la puerta del dormitorio cerrada, proclamando su amor por ella. Sin embargo, Tracy no estaba en la habitación porque había decidido que no podía seguir adelante con sus planes. Hacen el amor esa noche. Cuando Erik vuelve a la universidad para recoger a sus amigos a la mañana siguiente, cada uno comparte las historias de sus experiencias de la noche anterior..

He aquí la lección profunda de la aceptación, sin preferen- cias ni repulsas. Los negros de cabezas lanudas, los criminales, los enfer- mos, los incultos uo son rechazados.

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Una antigua madre, acurrucada sobre una tumba, solloza su dolor;. Antaño reina, hogaño tendida en tierra, lívida y hara- pienta,. Sus viejos cabellos blancos caen en desorden alrededor de sus espaldas,. También ella hace mucho tiempo que yace allí muda,. Fue una ilusión, el hijo que amas no había muerto en rea- lidad,. El amo no había muerto, ha resucitado joven y robusto en. Dadme el espléndido y silencioso sol asaeteando en el total deslumbramiento de sus rayos. Dadme el jugoso fruto de otoño, recogido maduro y rojo en el vergel,. Dadme el maíz y el trigo nuevos, dadme los animales que se mueven con serenidad, y enseñan la conformidad,. Dadme estas tardes de absoluto silencio que se espacían sobre las antiplanicies al Oeste del Mississipi, en las que pue- da elevar los ojos hacia los astros,. Dadme un jardín con magníficas flores, que perfumen la aurora donde pueda pasearme tranquilo,. Dadme un hijo que me enorgullezca; dadme, muy lejos y apartado del mundo, una vida doméstica y campestre,. Sí; necesito que todo eso me sea dado harto de sobreexci- tación incesante y torturado por la lucha guerrera ,. Pido sin cesar que me sea dado eso, lo pido a gritos que emergen de mi corazón,. Y sin embargo, a pesar de reclamarlo sin descanso, per- manezco atado a mi ciudad,. Me tienes encadenado, por mucho tiempo, rehusas dejarme partir,. Guarda tus campos de trébol y de centeno, tus campos de maíz y tus vergeles,. Guarda los campos floridos donde zumban las abejas sep- tembrales;. Los soldados que desfilan por compañías, por regimentos. Otros que han concluído su servicio y vuelven a las filas, jóvenes y no obstante viejos, caminando sin fijarse en nada. La brigada de densas filas que parte para la guerra seguida de furgones militares en los que se amontonan sus provi- siones;. Las calles de Manhattan con su potente palpitación, con tambores que redoblan como ahora,. Indestructible, inmortal, retorno a través de las edades. Ahora recorro el nuevo Edén, el gran Oeste de mi raza, evoco sus capitales,. Mientras me abandono a mi delirio. Anunciando la venida de cuanto es engendrado;. Que flamee, flamee, flamee con sonidos y voces siempre diversas,. Con la voz de la bandera, la voz del niño, la voz del mar y la voz del padre,. Un canto que vuleve a ras de tierra, se cierna en los aires,. Descienda a la tierra en que se hallan el padre y el niño,. Introduciré en él la punta relampagueante de las bayo- netas,. Bañaré en ondas de sangre mi poema, lo llenaré de volun- tad y de alegría,. Ven a volar conmigo, entre las nubes y los vientos, a go- zar conmigo en la infinita luz. Mira los vehículos repletos de mercaderías, que comienzan a circular por las calles,. El vasto y gallardo viento que sopla incansable del Oeste ó del Sudoeste,. Ni el inmenso viento que fortifica, ni el viento que fustiga,. Ni el espíritu que continuamente fustiga al cuerpo, hasta el terror y la muerte,. Que balbucea en los ríos, desciende sobre las maravillas de la tierra. Que las aves de los bosques admiran por las mañanas y por las tardes,. Yo la oigo—ella me habla—. Siento la marcha de los ejércitos, oigo el grito del cen- tinela,. Oigo el jubiloso clamor de millones de hombres. Yo no niego los preciosos resultados de la paz, veo ciuda- des populosas con incalculables riquezas. Veo obreros en sus labores, veo por todos lados edificios en construcción,. Veo hileras de vagones que ruedan a lo largo de las vías férreas, arrastrados por locomotoras,. Veo a lo lejos, en el Oeste, el inmenso dominio de los ce- reales; me cierno un momento sobre él;. Vuelo hacia las selvas del Norte, explotados por su madera; luego a las plantaciones del Sur, luego hacia California;. Abarcando simultaneamente todo el Continente, veo las ganancias incalculables, las multitutdes ocupadas, los salarios ganados,. Veo la identidad formada por treinta y ocho espaciosos y soberbios Estados Y muchos otros en el porvenir ,. Veo fortalezas en las costas portuarias, veo las naves que entran y salen;. Asciende vivamente en señal de guerra y de desafío—ahora mismo lo han izado las drizas—,. Al lado de mi larga bandera azul, al lado de mi bandera estrellada,. Como persiguiendo la paz por todos los mares y los conti- nentes de la tierra. Que nuestros hijos no crean que sólo significamos riqueza y paz,. También podemos ser, si lo queremos, terror y estrago—y tales somos ahora—. Ahora no somos ninguno de estos espaciosos y soberbios Estados ni cinco ni diez. No somos los mercados, los depósitos ni los bancos de la ciudad,. Nuestras son las ondas de los mares, y los ríos ínfimos y grandes,. Nuestras las bahías, los canales, y las naves que entran y salen—sobre todo eso—. Sobre el dominio que se extiende a nuestra sombra, sobre los tres o cuatro millones de millas cuadradas, sobre las ca- pitales,. Sobre los cuarenta millones de almas ahora pasan de cien millones. Nosotros, realmente nosotros, flotando, supremos aquí, en la altura,. No sólo en el presente, sino por millones de años,. Enviamos este canto al alma de un pobre y pequeño niño. Ser ese pendón sería un destino demasiado espantoso,. Ignoras lo que significa en el día de hoy y eternamente;. Lo acojo, lo quiero todo en mi canto, sí, todo, pendón de guerra en forma de espada;. Mezclarlo a los rumores de la pacífica tierra y a las mare- jadas del Océano,. Y las negras naves que combaten envueltas en ciclones de humareda,. Y el frío glacial del lejano, lejanísimo Norte, y el zumbido de los cedros y de los pinos,. Y el redoble de los tambores, y el paso marcial de los sol- dados,. Y las olas que se estrellan en las playas de mi costa occi- dental, y las que avanzan sobre mi costa oriental,. Y todo lo que se extiende entre ambas costas, y mi Missis- sipi, de eterna corrinete, con sus curvas y sus cascadas,. 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Eres tal como yo te quiero, tal como te veré en adelante. Surgiendo, del seno de la noche, con tu racimo de estr- llas, de estrellas que aumentan sin cesar ,. La que divide el alba, corta el aire, acaricia el sol y mide el cielo. Percibida y amada apasionadamente por un pobre y pe- queño niño,. Por grande que sea. El resto, no es nada. No las veo. Solo te canto a tí,. Tenemos que seguir, queridos, tenemos que sostener el choque de los peligros,. Os veo distintamente, mocetones del Oeste, alargar el paso en la vanguardia,. Nosotros seguimos la eterna empresa, cargamos con el fardo y la lección,. Desembocamos en un mundo nuevo y mayor, un mundo diverso,. Incólumes y fuertes nos apoderamos de este mundo, mun- do de labor y de marcha,. Cuesta abajo, por los desfiladeros y hacia las cumbres de los arduos montes;. Remontamos los ríos, atormentamos la tierra, abrimos minas, profundamente,. Deslindamos la vasta superficie, removemos la tierra virgen,. De los picos gigantescos, de las grandes sierras, de las al- tiplanices;. De las minas y de los barrancos; venimos de seguir la pista de la caza,. Surgimos de la raza del Centro, del Missourí. La sangre del Continente se ha mezclado en nuestras venas. Estrechamos las manos de todos los camaradas, los del Me- diodía y los del Norte,. Haced ondular bien alto la delicada soberana, por encima de todos alzad la soberana estrella inclinaos todos ,. Llevad bien alto la soberana aquilina y guerrera, la sobe- rana austera, impasible, armada,. Oídlas batir al unísono de nosotros, batir con el movi- miento del Oeste;. Aislados o agrupados, avanzando al paso doble en la van- guardia, todos van con nosotros,. Todos los marinos y todos los continentales, todos los amos y todos los esclavos,. Todos los prisioneros en las prisiones, todos los justos y todos los malos,. Todos los alegres, todos los dolorosos, todos los vivos y todos los muertos,. Iremos, curioso trío, escogiendo y vagando por nuestra ruta,. Recorriendo estas riberas, entre las sombras, mientras nos asedian las apariciones,. Ved, alineados, alrededor los orbes fraternales, los soles y los planetas,. Todos los días deslumbradores, todas las noches místicas,. Y somos nosotros los que vamos a la cabeza de la proce- ción del día, somos nosotros los que abrimos el camino para el viaje,. Pronto os oiré venir cantando, pronto os levantaréis para marchar con nostoros,. Ni los cojines, ni las bestias de carga, ni la paz estudiosa,. Ni la riqueza segura y enervante, ni las dichas incoloras son para nosotros,. No importa, sean para nosotros la dura pitanza y la fraza- da sobre la tierra,. Entonces os concedo una hora fugitiva para hacer alto y descansar, una hora de olvido,. Altí- simo y claro le oigo resonar,. Que desdeñaba los matices y los objetos de este mundo,. Los campos del arte y del saber, los placeres, los sentidos. Siempre el crecimiento, la vuelta íntegra del circulo,. La cumbre siempre y el derrumbe final para resurgir fa- talmente ,. Siempre la materia que cambia, se desmigaja y se rein- tegra,. Nosotros que parecemos construir riqueza compacta, fuerza y belleza,. La substancia de un sueño de artista, o de los largos estu- dios del sabio,. Las unidades, reunidas, controladas, sin omitir un pensa- miento, una emoción, un acto ,. El conjunto grande o pequeño se halla recapitulado, adi- cionado,. La América atareada, suparabundante, confusa, en tor- bellinos,. Los de los países desapercibidos, de todos los reinos de los reyes de ultramar,. Conquistadores de antaño, cruzados antiguas, periplos de los viejos marinos. Poseído de una tendencia cíclica al plasmar, plasmar toda- vía, plasmar siempre,. Que se inflan, se desploman, acaban realizando su destino largo o breve ,. Las inumerables identidades libres y distintas como la vista,. Tu aspiración ampliamente satisfecha al fin, te preparan de nuevo para recibir. Resultan del conjunto, y se elevan al fin, cerniéndose. En los jueces frívolos, en los diputados, en los goberna- dores, en los alcaldes corrompidos, en todos los que conclu- yen por ser descubiertos;. En el declinar, año tras año, del respeto religioso, de las sentencias emanadas de los funcionarios, de los códigos y de las escuelas,. Pienso en el verdadero Nuevo Mundo, en las Democracias resplandecientes en su totalidad,. En la política, en los ejércitos, en las marinas que se ajus- tan a ellas,. He resuelto glorificaros y lo haré, aunque quede solo entre los hombres;. Canta la necesidad de engendrar hijos espléndidos—y por ellos—de espléndidos adultos. Momentos genésicos, angustias que avergüenzan, salgo de vosotros para cantaros;. Busco algo que todavía no he encontrado, aunque lo he buscado asiduamente durante años. De ella y de ellos, y de lo que concuerda con ellos, saturo mis poemas;. De la cópula de las aves, de la humedad de los bosques, del abalanzamiento de las ondas,. Modulo ligeramente la overtura, repaso en un preludio los motivos del canto. La felicidad de estar juntos, la visión del cuerpo perfecto,. El nadador desnudo en el agua o flotando inmóvil, de espaldas,. La forma femenina que se aproxima, y yo, que estoy allí, pensativo, con mi sexo que se estremece y me daña;. He aquí la divina lista, para mí, para vos, para cual- quiera:. El delirio místico, la locura de amor, el abandono total. La tempestad pulsa mis nervios y mis arterias; tiemblo de pasión. El aislamiento, los frecuentes suspiros que se exhalan en la soledad. El suavísimo roce de sus manos a lo largo de mi cuerpo, sus dedos que se hunden en mi barba y en mi cabellera;. La presión del sacro cuerpo a cuerpo que me embriaga y me llena de desfallecimiento,. La divina faena del esposo, la obra maestra de la pater- nidad,. La victoria, el reposo y los abrazos a vuestra compañera en la noche,. Los poemas en acción de los ojos, de las manos, de las ca- deras y de los pechos,. El cuerpo que se arquea y se agarra en la angustia del goce,. El contacto de costado, la mano que de nuevo extiende las mantas sobre el lecho;. Ella, que no quiere dejarme partir. Y yo que tampoco deseo irme. Espérame un instante, amada mía, volveré en seguida. Es la hora en que las estrellas brillan, en que cae el rocío,. Para celebrarte, acto divino, para celebraros, robustos riñones,. Paréceme que soy yo. No te apenes si muchos de los que te cantan hossannas no te comprenden,. Para todos laboremos el mismo surco, transmitiendo la misma heredad y la misma cosecha,. Nosotros, que abarcamos todos los continentes, todas las castas, todas las teologías;. Nosotros, los humanitarios, los discernidores, el fiel de la balanza de los hombres comunes;. Nosotros, los que avanzamos en silencio en medio de las disputas y de las afirmaciones, sin rechazar las personas ni las ideas;. Escuchamos sus vocinglerías y sus tumultos, asaltados por sus divisiones, sus celos, sus diatribas,. Envueltos, por momentos, en los círculos voraginosos de sus comparsas. Mientras huelgo y paseo contemplando una brizna de hier- ba estival. Mi lengua, cada molécula de mi sangre emanan de esta tierra, de este aire,. Nacido aquí, de padres cuyos abuelos y bisabuelos tam- bién nacieron,. A los treinta y siete años de edad, en perfecta salud, co- mienzo estos himnos con la esperanza de continuarlos hasta en la muerte. Los considero un momento a cierta distancia, consciente de lo que son y de lo que significan, sin olvidarlo nunca;. En seguida me brindo como un asilo al bien y al mal, dejo que tomen la palabra todos los azares,. La atmósfera no es un perfume, no sabe a esencias, es in- odora,. Mi boca la aspira en vitales sorbos; la adoro locamente como a una amada:. Iré al declive donde comienza el bosque, me quitaré las ropas, me desnudaré,. Los ecos, las ondulacionss, el vago zumbar de los mur- murios silvestres, la raíz de amor, los filamentos de seda, los zarcillos y las cepas de las viñas,. Spider-Man De regreso a casa online spiderman far from home spiderman un nuevo universo spirit. Stuart Little 1 gratis online. Teen Titans Go La película Tekken. Teresa y Tim gratis online. Transformers 3. Transformers 5 Transformers4. Un dia en sodoma. Un Gran Dinosaurio. Un Juego Contra el Destino gratis online. Un método peligroso. Un detective en el kinder una cenicienta moderna. Una pareja explosiva 3 Una. Viaje al centro de la tierra Victor Frankenstein viernes Jump to. Sections of this page. Accessibility help. Email or phone Password Forgotten account? Sign Up. See more of Tita Peliculas on Facebook. Log In. Forgotten account? Este monumento se encuentra en un sector privado, en el th Streety Gull Avenue, aproximadamente a 8 millas al norte de Clear Lake. También se realizó otro segundo monumento equivalente, en Riverside Ballroom in Green Bay, Wisconsin y este fue inaugurado el 17 de julio de ContraReloj Programa 1 - ContraReloj Programa 2 - ContraReloj Programa 3 - ContraReloj Programa 4 - Disco de la semana. Discos anteriores The Kingdom. The waterfall II. Christopher McDonald como Harry Stifler. Eugene Levy como Noah Levenstein. Jordan Prentice como Rock. Maria Ricossa como la señora Stifler. Candace Kroslak como Brandy. Mika Winkler como Vicky. Dan Petronijevic como Bull. Jaclyn A. Smith como Jill. Angelique Lewis como Alexis..

La mujer que alumbra, la corrida en busca del médico, el mendigo que anda, el ebrio que American Pie canciones desnudas milla, el click to see more de obreros con sus carcajadas. El adolescente American Pie canciones desnudas milla escapa, el carruaje del ricacho, el dan- dy, la pareja prófuga. Con vivos y con muertos habéis poblado vuestra impasible superficie; los espíritus de unos click de otros ahora American Pie canciones desnudas milla ma- nifestarme su presencia y amistad.

El cuadro es viviente, cada una de sus partes se muestra en la mas clara luz. Me siento hollada por todos y nadie me contesta; fíate en mí! Me manifiestas mejor de lo que yo mismo puedo manifes- tarme. Pienso que todas las acciones heriocas fueron concebidas en pleno aire, lo propio que todos los libres poemas.

Pienso que yo mismo podría detenerme y realizar mi- lagros. A partir de ahora me liberto de los límites y de las reglas imaginarias. Iré donde me plazca, seré mi señor total y absoluto. Escucharé a los otros, examinaré atentamente lo que American Pie canciones desnudas milla. Me detendré, escrutaré, aceptaré, meditaré. El Este y el Oesto son míos, el Norte y el Sur son míos.

Me habéis hecho tanto bien, que querría devolveros otro tanto. Quiero absorber fuerzas nuevas a lo largo de la ruta para mí y para vosotros. Quiero, a lo largo de mi ruta, dar lo mejor de mi a las mu- jeres y a los hombres.

Quiero esparcir entre ellos una nueva felicidad y una ru- deza nueva. Si ahora se presentaran un millar de hombres perfectos, eso no me sorprendería. Si ahora se presentaran un millar de mujeres de cuerpo admirable, eso no me asombraría.

Porque ahora descubro el secreto que preside la formación de individuos superiores. Es desarrollarse en pleno aire, comer y dormir en com- pañía de la tierra.

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La bonachona dulzura no es para ti, ni el lloriqueo de las arpas, ni las tonterías de los pianos ,. Tus trinos de penetrantes gritos, las rocas y las colinas te los devuelven,. En este barrio de la ciudad donde la multitud circula todo el día. Inclinando sobre la piedra, afirma atentamente el acero contra ella, en tanto como el pie y la rodilla. El viejo afilador de faz triste y menton anguloso, con su ropa usada y su largo delantal de cuero,. Yo mismo, con mis efluvios y mi fluidez, fantasma que flota extrañamente, en este instante, detenido y absorto,. Los chicuelos atentos y recogidos, el sordo rumor altanero, persistente de la calle,. El ronco y sofocado chirriar de la piedra que gira, la hoja de acero, ligeramente apoyada,. Que sea, pues, como si estuviera a vuestro lado. El largo camino de tierra bruna que diviso, se extienda hasta donde me plazca ir. Estoy harto de las dolencias que huelen a cuartos cerra- dos, de bibliotecas y de críticas fastidiosas;. También por aquí llevo conmigo mi antigua y venturosa carga. Sí; llevo los hombres y las mujeres, los llevo conmigo don- dequiera que vaya. Creo que aquí existen igualmente muchas cosas invisibles. He aquí la lección profunda de la aceptación, sin preferen- cias ni repulsas,. Los negros de cabezas lanudas, los criminales, los enfer- mos, los incultos uo son rechazados;. La mujer que alumbra, la corrida en busca del médico, el mendigo que anda, el ebrio que titubea, el grupo de obreros con sus carcajadas;. El adolescente que escapa, el carruaje del ricacho, el dan- dy, la pareja prófuga,. Con vivos y con muertos habéis poblado vuestra impasible superficie; los espíritus de unos y de otros ahora quierrían ma- nifestarme su presencia y amistad. El cuadro es viviente, cada una de sus partes se muestra en la mas clara luz. Me siento hollada por todos y nadie me contesta; fíate en mí! Me manifiestas mejor de lo que yo mismo puedo manifes- tarme;. Pienso que todas las acciones heriocas fueron concebidas en pleno aire, lo propio que todos los libres poemas. Pienso que yo mismo podría detenerme y realizar mi- lagros. A partir de ahora me liberto de los límites y de las reglas imaginarias. Iré donde me plazca, seré mi señor total y absoluto. Escucharé a los otros, examinaré atentamente lo que dicen. Me detendré, escrutaré, aceptaré, meditaré. El Este y el Oesto son míos, el Norte y el Sur son míos. Me habéis hecho tanto bien, que querría devolveros otro tanto;. Quiero absorber fuerzas nuevas a lo largo de la ruta para mí y para vosotros,. Quiero, a lo largo de mi ruta, dar lo mejor de mi a las mu- jeres y a los hombres. Quiero esparcir entre ellos una nueva felicidad y una ru- deza nueva;. Si ahora se presentaran un millar de hombres perfectos, eso no me sorprendería. Si ahora se presentaran un millar de mujeres de cuerpo admirable, eso no me asombraría. Porque ahora descubro el secreto que preside la formación de individuos superiores. Es desarrollarse en pleno aire, comer y dormir en com- pañía de la tierra. Aquí hay sitio para la manifestación de un gran perso- nalidad. Semejante destino se apodera del corazón de toda la raza de los hombres. La fuerza y la voluntad que difunde, sumergen las leyes, rechazan las autoridades y los argumentos coligados contra ella. La sabiduría no puede ser transmitida por el que la posee al que no la posee. La sabiduría es del resorte del alma, no es susceptible de prueba, ella misma es su propia prueba. Se aplica a todos los grados, objetos, cualidades, y perma- nece satisfecha,. Es la certidumbre de la realidad y de la inmortalidad de las cosas, es la excelencia de las cosas;. Y sin embargo, no significar nada bajo las vastas nubes, frente al paisaje y a las aguas corrientes. Aquí es donde los afectos se manifiestan; no son prepara- dos de antemano; sobrevienen de improviso. La expansión del alma emana de lo interno, a través de portales enguirnaldados de follajes provocando incesantes cuestiones. Aquí se expande el imperio fluido de la simpatía. Hace filtrar gota a gota este encanto que se ríe de la belle- za y de los talentos. La tierra es ruda, taciturna, in- comprensible al principio. No os descorazonéis; continuad. Las cosas divinas siem- pre yacen ocultas. Iremos donde soplen los vientos, donde se estrellen furio- samente las ondas, y el velero del yanqui vuele con todas sus velas desplegadas. Con potencia y con libertad, con la tierra y con los elementos. Con salud, con osadía, con entusiasmo, con orgullo y con curiosidad;. El que viaja conmigo ha menester una sangre óptima, gallardía y perseverancia. Nadie ose acompañarme en la prueba si no posee coraje y salud,. Sólo pueden venir los que poseen un cuerpo puro y re- suelto. Dispersaréis con mano pródiga cuando ganéis con vuestro sudor o vuestros méritos,. Los hombres, esbeltos y admirables; las hembras, majes- tuosas,. Que aman los mares tranquilos lo mismo que las olas tem- pestuosas,. Que han navegado sobre tantas naves, y recorrido tan- tas leguas de tierra firme,. Los viajeros de remotos países, los frecuentadores de leja- nísimas moradas,. Que confían en los hombres y en las muejres, observan las ciudades, y los laboriosos solitarios,. Los que se detienen a contemplar las hierbas silvestres, las flores, y las conchas playeras,. Los que bailan en las bodas, abrazan a la desposada, acari- cian tiernamente a los niños, y por momentos hacen de ayos,. Estos curiosos amigos, cada uno de los cuales emerge del que le ha precedido,. Andando, con los diversos aspectos de ellos mismos, como con otros tantos compañeros,. Andando, desde el fondo de su primera edad latente, é inconsciente,. Andando, con su juventud, con su virilidad barbuda é impertérrita. Veréz calmosa, dilatada, llena de la augusta majestad del universo,. Vejez que avanza libremente como soliviantada por la de- liciosa y próxima libertad de la muerte. Hacia lo que no tiene fin, ni tuvo principio,. A sufrir lo indecible en la laxitud de los días y en el repo- so de las noches,. A no concebir tiempo, por lejano que sea, que no os sea dado vivir y preterizar,. A no alzar ni bajar nuestras miradas sobre ruta alguna que no se extienda para que la holléis,. Que por larga que sea no se extienda para que la finalicéis,. A elegir lo mejor de la granja del colono, de la elegante villa del rico, de las castas alegrías de los desposados, de las frutas de los vergeles, de las flores de los jardines,. A llevar con vosotros las multitudes de las ciudades que atravesaréis,. A asir el espíritu de los hombres en el fondo de sus cere- bros, a medida que os crucéis con ellos, y los cariños en el fondo de su corazón,. A llevaros vuestros amigos a lo largo de la ruta, a pesar de que ellos permanezcan estacionarios donde los halléis,. A considerar el universo mismo com o una ruta, una uni- versidad de rutas, de rutas para las almas migradoras. Todo lo que fué y es, en este globo o en cualquiera otro globo,. Se oculta en escondrijos y en rincones, ante la procesión de las almas desfilando por las grandes rutas del universo. Graves, orgullosos, melancólicos, escarnecidos, locos, tur- bulentos, débiles, descontentos,. Desesperados, altivos, amorosos, enfermos, aceptados y rechazados por los hombres,. A través de las risas, de las danzas, de las comidas y de las cenas populares. Debajo de los trajes, de los ornamentos, de las caras lava- das y teñidas. Mirad, silenciosos, ocultos, el disgusto y la desesperación. Ni marido, ni mujer, ni amigo, son bastante seguros para escuchar la confesión;. Un otro yo, un doble de cada cual es el que, a pasos furti- vos, ocultando y disimulando su ser,. Anda amorfo y sin voz por las calles de las ciudades, cor- tés y dulzón en los salones,. En las casas de los hombres y de las mujeres, en la mesa, y en el lecho, por todos lados:. Respetuoso de las costumbres, mudo respecto de su per- sona,. No podemos abandonar la conquista de la meta. Escuchadme bien: la esencia de las cosas y las empresas es tal, que a pesar de todo éxito recogido, sea éste cual fuere, deben surgir otras cosas y otras empresas, engendradoras de mayores esfuerzos. Mi vocación es vocación de batalla; mi canto es toque de clarín. Yo engendro rebelión activa. Es segura, yo la he recorrido, mis pies la han probado cui- dadosamente:. Te doy mi ser por completo, en vez de prédicas o de leyes. Ni las interminables hileras de tus edificios, ni las naves de tus muelles,. Ni los desfiles en tus avenidas, ni las vidrieras llenas de mercaderías,. Ni el conversar con personas instruídas, ni asistir a fiestas y saraos. Nada de eso. Amigos, un perpetuo cortejo de amigos, basta para que me sienta retribuido, pagado. Dejo en él el germen de la rebeldía. Una marcha en las filas con el enemigo que nos asedia, por una ruta desconocida. Atravesamos un bosque espeso en cuyas tinieblas se apaga el ruido de los pasos;. Nuestro ejército ha tenido grandes pérdidas en un comba- te, y el resto marcha sombriamente en retirada;. Pasada la noche, vislumbramos el resplendor de un edifi- cio débilmente iluminado;. Llegamos a un espacio descubierto en mitad del bosque, en el que hacemos alto, junto al edificio de pequeñas luces. Es una grande y vieja iglesia, construída en la encrucijada de los caminos, ahora transformada en hospital. A su resplandor percibo vagamente grupos de formas hu- manas amontonadas de trecho en trecho, unas extendidas en el suelo, otras sobre los bancos de la iglesia;. Restaño sumariamente la sangre el muchacho tiene el rostro blanco como un lirio. Luego, antes de irme, abarco la escena de una ojeada, con- tengo de absorberla íntegra,. Las caras, la variedad de los grupos, las actitudes que desafían toda descripción, la mayoría de los yacentes sumer- gidos en la sombra, algunos muertos,. Los cirujanos en tren de operar, los enfermeros con las luces, relentes de éter mezclados con olor de sangre,. Los montones de víctimas y los montones de cuerpos en- sangrentados que llenan la iglesia y el atrio,. Unos acostados sobre las losas, otros sobre las tablas, y camillas;. Algunos sudando su agonía en los espasmos de la muerte,. De rato en rato, un gemido o un grito, los médicos que llaman u ordenan en alta voz,. Los pequeños instrumentos de acero relucen al paso de las antorchas,. Todo eso lo vuelvo a ver al releer este canto, reveo los cuerpos, aspiro aquel olor;. De pronto oigo fuera la voz de los jefes: Formar filas, for- mar filas;. Antes de salir me inclino hacia el niño que agoniza, sus ojos se abren y me sonrie a medias;. Después cierra los ojos, los cierra serenamente, y yo me lanzo a las tinieblas,. Para ocupar mi puesto, y marchar, marchar siempre bajo la noche, en las filas que avanzan,. Apartando con la mano la hierba de las praderas y respi- rando su olor característico. Le pido que se eleven las briznas de hierba de las palabras, de los actos, de los individuos,. Los que siguen su camino, con el torso recto, que avanzan con libertad y autoridad, los que preceden en vez de seguir,. Aquellos a quienes anima una audacia indomable, cuya carne es fuerte y pura, limpia de manchas,. Aquéllos, llenos de una pasión nacida de la tierra, los sim- ples, los despreocupados, los insumisos,. Lo que has adoptado, yo lo he adoptado! En paz he cantado la paz, pero ahora el tambor de guerra es mi instrumento,. La comida ha terminado, el fuego encendido a ras de tie- rra arde apenas,. Fatigados, los inmigrantes duermen envueltos en sus mantas,. Me paseo solo, deteniéndome de tanto en tanto a contem- plar las estrellas,. El mismo hombre, y la misma alma de siempre, las mis- mas aspiraciones de siempre, y la misma conformidad. Ahora, mientras me anegan los grandes pensamientos del espacio y de la eternidad, quiero elevarme a su altura,. Ahora me siento en contacto con las vidas de otros mun- dos, que acaso han llegado al mismo desarrollo que las vidas de la tierra. En contacto con las vidas que aguardan la hora de igua- larnos, o con los que han sobrepujado las vidas de la tierra,. A partir de esta noche, los tendré tan presentes como mi propia vida. Inmortal, a lo largo de las edades, de las razas, de las re- giones,. Después de una guerra extraña y cruel, una gran guerra hecha por ti. La silenciosa espera, y que ahora van a manifestarse en este libro. Yo y mis poemas nos hemos amalgamado en ti, en tu es- píritu,. Tal como una rueda sobre su eje, este libro, inconsciente de sí,. Amo de todo o señora de todo, pérpendicular en medio de las cosas irracionales,. Impregnado como ellas, pasivo, receptivo, silencioso como ellas,. Reconociendo que mi empleo, la pobreza, la notoriedad, la felicidad, los crímenes son menos importantes de lo que creía. Yo que estoy en los parajes del golfo de México, o en el Manhata o en el Tennessee, al Norte extremo o en el in- terior,. En no importa qué lugar donde viva mi vida, sean cuales fueren las contingencias,. Una extraña velada transcurrida en el campo de batalla. Y la mano que trataste de levantar del suelo en que yacías apenas si rozó la mía;. En seguida avancé en la batalla, donde la lucha continuaba con iguales probabilidades,. Descubrí tu faz a la luz de las estrellas singular era la escena. El viento nocturno pasaba fresco y ligero;. Velada prodigiosa, deliciosa velada, allí, en la noche que- da y perfumada,. Luego, extendiéndome a medias sobre la tierra, me mantu- ve a tu lado, con el menton hundido entre las manos,. Pasando horas suaves, horas inmortales y místicas, conti- go, camarada querido,. Velada de silencio, de ternura y de muerte, velada por ti, mi hijo y mi soldado,. En tanto que allí arriba los astros pasaban en silencío, y otros hacia al Oeste subían insensiblemente;. Suprema velada por ti, valiente hijo no te pude salvar, tan pronto fué tu muerte,. Envolví a mi camarada en su manta, enrollé bien su cuerpo,. Replegando cuidadosamente la manta por debajo de la ca- beza, y cuidadosamente bajo los pies,. Y allí bañado en el sol levante, deposié a mi hijo en su fosa toscamente abierta,. Terminando así mi extraña velada en el campo de batalla envuelto en sombras,. Erguíase enteramente solo, y el musgo pendía de sus ramas,. Su aspecto de rudeza, de inflexibilidad, de vigor, me hizo pensar en mí mismo,. Pensé cómo podría desplegar hojas tan alegres a pesar de su soledad, sin tener a su lado un solo amigo. Discurriendo así, rompí una de sus ramas, conservando las hojas y el musgo que pendía de ella,. Luego, al alejarme, la llevé conmigo hasta mi alcoba, don- de la coloqué visiblemente. No es que haya menester de su presencia para acordarme de mis amigos;. Sin embargo, esta rama constituye para mí un símbolo precioso, me hace pensar en el afecto viril;. Proyectando año tras año sus alegres hojas, sin tener jun- to a él un amigo, un tierno camarada,. Para mí todo lo que han alcanzado se desprende de ellos, excepto los resultados que dichas ventajas tienen para su cuerpo y para su alma. De modo que frecuentemente se me aparecen descarnados y desnudos,. Y en vez de enaltecer, cada cual escarnece a los otros o se escarnece a sí mismo o a sí misma,. Sin saberlo, ante las verdaderas realidades de la vida ilu- minados por engañosas apariencias,. Proyectando fuera de ella filamentos, filamentos, fila- mentos,. Oprimida, aislada, en los infinitos océanos del espacio,. Meditas sin cesar, te aventuras, buscas las esferas para unirlas,. Hasta que el puente que has menester esté construído. Un grupo de operarios y cocheros congregados alrededor de una estufa en la sala de un bar, una tarde de invierno al anochecer, y yo también, sentado en un rincón, inadvertido;. Un joven que me quiere y yo estimo se aproxima en silencio, y viene a sentarse a mi lado, contento de estrechar mi mano,. Largo rato, en medio del ruido de las idas y venidas, de las libaciones, de los juramentos, de las chanzas,. Quedamos allí, los dos, satisfechos, felices de estar juntos, hablando poco, y a veces no pronunciando una palabra. A los Estados, o a cualquiera de entre ellos, o a una ciudad cualquiera de los Estados, le digo: Resiste mucho, obedece poco,. Una vez admitida la obediencia sin protesta, es la servi- dumbre total. Entre los escombros del mundo feudal y los esqueletos amontonados de los reyes,. De ese antiguo osario que es la Europa entera de las mas- caradas hechas povlo,. Catedrales derrumbadas, palacios desmigajados, tumbas levíticas,. He aquí que aparecen las rejuvencidas facciones de la Libertad,. He aquí que aparece el mismo rostro inmortal. Este monumento se encuentra en un sector privado, en el th Streety Gull Avenue, aproximadamente a 8 millas al norte de Clear Lake. También se realizó otro segundo monumento equivalente, en Riverside Ballroom in Green Bay, Wisconsin y este fue inaugurado el 17 de julio de ContraReloj Programa 1 - ContraReloj Programa 2 - ContraReloj Programa 3 - ContraReloj Programa 4 - Disco de la semana. Discos anteriores The Kingdom. The waterfall II. Monsters Inc Mowgli La leyenda de la selva Mr. Oliver y su pandilla ong bak. Overlord P Mewtwo VS. Mew monitos. Piratas del Caribe 4 Navegando Aguas Misteriosas. Salazar pisando fuerte. Policias de repuesto gratis online. Puños De Asfalto. Quackerz que le paso a lunes. Ralph El Demoledor 1 2 rambo 1. Rapido y Furioso 1 Rapido y Furioso 2 rapido y furioso 3. Rascacielos ratatouillie ratchet y clank. 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Con potencia y con libertad, con la tierra y con los elementos. Con salud, con osadía, con entusiasmo, con orgullo y con curiosidad. El que viaja conmigo ha menester una sangre óptima, gallardía y perseverancia. Nadie ose acompañarme en la prueba si no posee coraje y salud. Sólo pueden venir los que poseen un cuerpo puro y re- suelto.

Dispersaréis con mano pródiga cuando ganéis con vuestro sudor o vuestros méritos. Los hombres, esbeltos y admirables; las hembras, majes- tuosas. Que aman los mares tranquilos lo mismo que las olas tem- pestuosas. Que han navegado sobre tantas naves, y recorrido tan- tas leguas de tierra firme. Los viajeros de remotos países, los frecuentadores de leja- nísimas moradas. Que confían en los hombres y en las muejres, observan las ciudades, y los laboriosos solitarios.

Los que se detienen a contemplar las hierbas silvestres, las flores, y las conchas playeras. Los que bailan en las bodas, abrazan a la desposada, acari- cian tiernamente a los niños, y por momentos hacen de ayos. Estos curiosos amigos, cada uno de los cuales emerge del que le ha precedido. Andando, con los diversos aspectos de ellos mismos, como con otros tantos compañeros.

Andando, desde el fondo de su primera edad latente, é inconsciente. Andando, con su juventud, con su virilidad barbuda é impertérrita. Veréz calmosa, dilatada, llena de la augusta majestad del universo. Vejez que avanza libremente como soliviantada por la de- liciosa y próxima libertad de la muerte.

Hacia lo que no tiene fin, ni tuvo principio. A sufrir lo indecible en la laxitud de los días y en el repo- so de las noches. A no concebir tiempo, por lejano que sea, que no os sea dado vivir y preterizar.

A no alzar American Pie canciones desnudas milla bajar nuestras miradas sobre ruta alguna que no se extienda para que la holléis. Que por larga que sea no se extienda para que la finalicéis. A elegir lo mejor de la granja del colono, de la elegante villa del rico, de las castas alegrías de los desposados, de las frutas de los vergeles, de las flores de los jardines.

A llevar con vosotros las multitudes de las ciudades que atravesaréis. A asir el espíritu de los hombres en el fondo de sus cere- bros, American Pie canciones desnudas milla medida que os crucéis con ellos, y los cariños en el fondo de su corazón. A llevaros vuestros amigos a lo largo de la ruta, a pesar de que ellos permanezcan estacionarios donde los halléis.

A considerar el universo mismo com o una ruta, una uni- versidad de rutas, de rutas para las almas migradoras. Todo lo que fué y es, en este globo o en cualquiera otro globo. Se oculta en escondrijos y en rincones, ante la procesión de las almas American Pie canciones desnudas milla por las grandes rutas del universo. Graves, orgullosos, American Pie canciones desnudas milla, escarnecidos, locos, tur- bulentos, débiles, descontentos.

Desesperados, altivos, amorosos, enfermos, aceptados y rechazados por los hombres. A través de las risas, de las danzas, de las comidas y de las cenas populares. Debajo de los trajes, de los ornamentos, de las caras lava- das y teñidas. Mirad, silenciosos, ocultos, el disgusto y la desesperación. Ni marido, ni mujer, ni amigo, son bastante seguros para escuchar la confesión. Un otro yo, un doble de cada cual es el que, a pasos furti- vos, ocultando y American Pie canciones desnudas milla su ser.

Anda amorfo y sin voz por las calles de las ciudades, cor- tés y dulzón en los salones. En las casas de los hombres y de las mujeres, American Pie canciones desnudas milla la mesa, y en el lecho, por todos lados:. Respetuoso de las costumbres, mudo respecto de su per- sona. No podemos abandonar la conquista de la meta.

Escuchadme bien: la esencia de las cosas y las empresas American Pie canciones desnudas milla tal, que a pesar de todo éxito recogido, sea éste cual fuere, deben surgir otras cosas y otras empresas, engendradoras de mayores esfuerzos.

Mi vocación es vocación de batalla; mi canto es toque de clarín. Yo engendro rebelión activa. Es segura, yo la he recorrido, mis pies la han probado cui- dadosamente:. Te doy mi ser por completo, en vez de prédicas o de leyes. Ni las interminables hileras de tus edificios, ni las naves de tus muelles. Ni los desfiles en tus avenidas, ni las vidrieras llenas de mercaderías. Ni el conversar con personas instruídas, ni asistir a fiestas y saraos.

Nada de eso. Amigos, un perpetuo cortejo de amigos, basta para que me sienta retribuido, pagado. Dejo en él el germen de la rebeldía. Una marcha en las filas con el enemigo que nos asedia, por una ruta desconocida.

Atravesamos un bosque espeso en cuyas tinieblas se apaga el ruido de los pasos. Nuestro ejército ha tenido grandes pérdidas en un comba- te, y el resto marcha sombriamente en retirada. Pasada la noche, vislumbramos el resplendor de un edifi- cio débilmente iluminado. Llegamos American Pie canciones desnudas milla un espacio descubierto en mitad del bosque, en el que hacemos alto, junto al edificio de pequeñas luces.

Es una grande y vieja iglesia, construída en la encrucijada American Pie canciones desnudas milla los caminos, ahora transformada en hospital. A su resplandor percibo vagamente grupos de formas hu- manas amontonadas de trecho en trecho, unas extendidas en el suelo, otras sobre los bancos de la iglesia.

Restaño sumariamente la sangre el muchacho tiene el rostro blanco como American Pie canciones desnudas milla lirio. Luego, antes de irme, abarco la article source de una ojeada, con- tengo de absorberla íntegra.

Las caras, la variedad de los grupos, las actitudes que desafían toda descripción, la mayoría de los yacentes sumer- gidos en la sombra, algunos muertos. Los cirujanos en tren de operar, los enfermeros con las luces, relentes de éter mezclados con olor de sangre.

Los montones de víctimas y los montones de cuerpos en- sangrentados que llenan la iglesia y el atrio. Unos acostados sobre las losas, otros sobre las tablas, y camillas.

Algunos sudando su agonía en los espasmos de la muerte. De rato en rato, un gemido o un grito, los médicos que llaman u ordenan en alta voz. Los pequeños instrumentos de acero relucen al paso de las antorchas. Todo eso lo vuelvo a ver al releer este canto, reveo los cuerpos, aspiro aquel olor.

De pronto oigo fuera la voz de los jefes: Formar filas, for- mar filas. Antes de salir me inclino hacia el niño que agoniza, sus ojos se abren y me sonrie a medias. Después cierra los ojos, los cierra serenamente, y yo me lanzo a las tinieblas. Para ocupar mi puesto, y marchar, marchar siempre bajo American Pie canciones desnudas milla noche, en las filas que avanzan.

Apartando con la mano la hierba de las praderas y respi- read article su olor característico.

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just click for source Le pido que se eleven las briznas de hierba de las palabras, de American Pie canciones desnudas milla actos, de los individuos. Los que siguen su camino, con el torso recto, que avanzan con libertad y autoridad, los que preceden en vez de seguir. Aquellos a quienes anima una audacia indomable, cuya carne es fuerte y pura, limpia de manchas. Aquéllos, llenos de una pasión nacida de la tierra, los sim- ples, los despreocupados, los insumisos.

Lo que has adoptado, yo lo he adoptado! En paz he cantado la paz, pero ahora el tambor de guerra es mi instrumento. La comida ha terminado, el fuego encendido a ras American Pie canciones desnudas milla tie- rra arde apenas. Fatigados, los inmigrantes duermen envueltos en sus mantas. Me paseo solo, deteniéndome de tanto en tanto a contem- plar las estrellas. El mismo hombre, y la misma alma de siempre, las mis- mas aspiraciones de siempre, more info la misma conformidad.

American Pie canciones desnudas milla, mientras me anegan los grandes pensamientos del espacio y de la eternidad, quiero elevarme a su altura. Ahora me siento en contacto con las vidas de otros mun- dos, que acaso han llegado al mismo desarrollo que las vidas de la tierra.

En contacto con las vidas que aguardan la hora de igua- larnos, o con los que han sobrepujado las vidas de la tierra. A partir de esta noche, los tendré tan presentes como mi propia vida. Inmortal, a lo largo de las edades, de las razas, de las re- giones.

Después de una guerra extraña y cruel, una gran guerra hecha por ti. La silenciosa espera, y que ahora van a manifestarse en este libro. Yo y mis poemas nos hemos amalgamado en ti, en tu es- píritu. Tal como una rueda sobre su eje, este libro, inconsciente de sí.

Amo de todo o señora de todo, pérpendicular en medio de las cosas irracionales.

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Impregnado como ellas, pasivo, receptivo, silencioso como ellas. Reconociendo que mi empleo, la pobreza, la notoriedad, la felicidad, los crímenes son menos importantes de lo que creía.

Yo que estoy en American Pie canciones desnudas milla parajes del golfo de México, o en el Manhata o en el Tennessee, al Norte extremo o en el in- terior. En no importa qué lugar donde viva mi vida, sean cuales fueren las contingencias. Una extraña velada transcurrida en el campo de batalla. Y la mano que trataste de levantar del suelo en que yacías apenas si rozó la mía.

En seguida avancé en la batalla, donde la lucha continuaba con iguales probabilidades. Descubrí tu faz a la luz de las estrellas singular era la escena. El viento nocturno American Pie canciones desnudas milla fresco y ligero.

Velada prodigiosa, deliciosa velada, allí, en la noche que- da y perfumada. Luego, extendiéndome a medias sobre la tierra, me mantu- ve a tu lado, con el menton hundido entre las manos. Pasando horas suaves, horas inmortales y místicas, conti- go, camarada querido. Velada de silencio, de ternura y de muerte, velada por ti, mi hijo y mi soldado.

En tanto que allí arriba los astros pasaban en silencío, y otros hacia al Oeste subían insensiblemente. Suprema velada por ti, American Pie canciones desnudas milla hijo no te pude salvar, tan pronto fué tu muerte.

Envolví a mi camarada en su manta, enrollé bien su cuerpo. See more cuidadosamente la manta por debajo de la ca- beza, y cuidadosamente bajo los pies. Y allí bañado en el sol levante, deposié a mi hijo en su fosa toscamente abierta. Terminando así mi extraña velada en el campo de batalla envuelto en sombras. Erguíase enteramente solo, y el musgo pendía de sus ramas.

Su aspecto de rudeza, de inflexibilidad, de vigor, me hizo pensar en mí mismo. Pensé cómo podría desplegar hojas tan alegres a pesar de su soledad, sin tener a su lado American Pie canciones desnudas milla solo amigo.

Discurriendo así, rompí una de sus ramas, conservando las hojas y el American Pie canciones desnudas milla que pendía de ella. Luego, al alejarme, la llevé conmigo hasta mi alcoba, don- de la coloqué visiblemente. No es que haya menester de su presencia para acordarme de mis amigos. Sin embargo, esta rama constituye para mí un símbolo precioso, me hace pensar en el afecto viril. Proyectando American Pie canciones desnudas milla tras año sus alegres hojas, sin tener jun- to a él un amigo, un tierno camarada.

Para mí todo lo que han alcanzado se desprende de ellos, excepto los resultados que dichas ventajas tienen para su cuerpo y para su alma. De modo que frecuentemente se me aparecen descarnados y desnudos.

Y en vez de enaltecer, cada cual escarnece a los otros o se escarnece a sí mismo o a sí misma. Sin saberlo, ante las verdaderas realidades de la vida ilu- minados por engañosas apariencias. Proyectando fuera de ella filamentos, filamentos, fila- mentos. Oprimida, aislada, en los infinitos océanos del espacio. Meditas sin cesar, te aventuras, buscas las esferas para unirlas. Hasta que el puente que has menester esté construído.

Un grupo de operarios y cocheros congregados alrededor de una estufa here la sala de un bar, una tarde de invierno al anochecer, y yo también, sentado en un rincón, inadvertido.

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Steve Talley como Dwight Stifler. Este monumento se encuentra en un sector privado, en el th Streety Gull Avenue, aproximadamente a 8 millas al norte de Clear Lake. También se realizó otro segundo monumento equivalente, en Riverside Ballroom in Green Bay, Wisconsin y este fue inaugurado el 17 de julio de ContraReloj Programa 1 - ContraReloj Programa 2 - ContraReloj Programa 3 - ContraReloj Programa 4 - Disco de la semana. Discos anteriores The Kingdom. The waterfall II. Accessibility help. Email or phone Password Forgotten account? Sign Up. See more of Tita Peliculas on Facebook. Log In. Forgotten account? Not Now. Related Pages. MarcosPizza Family style restaurant. Importadora EVE Wholesale and supply shop. Comercial MC ltda. Pescadería Ignacia san clemente Local business. Bomberos de Chile. Salon Estatus beauty and care. Hair salon. El Refugio San clemente Tea room. Las Sin Falta F. C San Clemente Amateur sports team. Limon curico Airport. Pages liked by this Page. Lucky Day. Indestructible, inmortal, retorno a través de las edades. Ahora recorro el nuevo Edén, el gran Oeste de mi raza, evoco sus capitales,. Mientras me abandono a mi delirio. Anunciando la venida de cuanto es engendrado;. Que flamee, flamee, flamee con sonidos y voces siempre diversas,. Con la voz de la bandera, la voz del niño, la voz del mar y la voz del padre,. Un canto que vuleve a ras de tierra, se cierna en los aires,. Descienda a la tierra en que se hallan el padre y el niño,. Introduciré en él la punta relampagueante de las bayo- netas,. Bañaré en ondas de sangre mi poema, lo llenaré de volun- tad y de alegría,. Ven a volar conmigo, entre las nubes y los vientos, a go- zar conmigo en la infinita luz. Mira los vehículos repletos de mercaderías, que comienzan a circular por las calles,. El vasto y gallardo viento que sopla incansable del Oeste ó del Sudoeste,. Ni el inmenso viento que fortifica, ni el viento que fustiga,. Ni el espíritu que continuamente fustiga al cuerpo, hasta el terror y la muerte,. Que balbucea en los ríos, desciende sobre las maravillas de la tierra. Que las aves de los bosques admiran por las mañanas y por las tardes,. Yo la oigo—ella me habla—. Siento la marcha de los ejércitos, oigo el grito del cen- tinela,. Oigo el jubiloso clamor de millones de hombres. Yo no niego los preciosos resultados de la paz, veo ciuda- des populosas con incalculables riquezas. Veo obreros en sus labores, veo por todos lados edificios en construcción,. Veo hileras de vagones que ruedan a lo largo de las vías férreas, arrastrados por locomotoras,. Veo a lo lejos, en el Oeste, el inmenso dominio de los ce- reales; me cierno un momento sobre él;. Vuelo hacia las selvas del Norte, explotados por su madera; luego a las plantaciones del Sur, luego hacia California;. Abarcando simultaneamente todo el Continente, veo las ganancias incalculables, las multitutdes ocupadas, los salarios ganados,. Veo la identidad formada por treinta y ocho espaciosos y soberbios Estados Y muchos otros en el porvenir ,. Veo fortalezas en las costas portuarias, veo las naves que entran y salen;. Asciende vivamente en señal de guerra y de desafío—ahora mismo lo han izado las drizas—,. Al lado de mi larga bandera azul, al lado de mi bandera estrellada,. Como persiguiendo la paz por todos los mares y los conti- nentes de la tierra. Que nuestros hijos no crean que sólo significamos riqueza y paz,. También podemos ser, si lo queremos, terror y estrago—y tales somos ahora—. Ahora no somos ninguno de estos espaciosos y soberbios Estados ni cinco ni diez. No somos los mercados, los depósitos ni los bancos de la ciudad,. Nuestras son las ondas de los mares, y los ríos ínfimos y grandes,. Nuestras las bahías, los canales, y las naves que entran y salen—sobre todo eso—. Sobre el dominio que se extiende a nuestra sombra, sobre los tres o cuatro millones de millas cuadradas, sobre las ca- pitales,. Sobre los cuarenta millones de almas ahora pasan de cien millones. Nosotros, realmente nosotros, flotando, supremos aquí, en la altura,. No sólo en el presente, sino por millones de años,. Enviamos este canto al alma de un pobre y pequeño niño. Ser ese pendón sería un destino demasiado espantoso,. Ignoras lo que significa en el día de hoy y eternamente;. Lo acojo, lo quiero todo en mi canto, sí, todo, pendón de guerra en forma de espada;. Mezclarlo a los rumores de la pacífica tierra y a las mare- jadas del Océano,. Y las negras naves que combaten envueltas en ciclones de humareda,. Y el frío glacial del lejano, lejanísimo Norte, y el zumbido de los cedros y de los pinos,. Y el redoble de los tambores, y el paso marcial de los sol- dados,. Y las olas que se estrellan en las playas de mi costa occi- dental, y las que avanzan sobre mi costa oriental,. Y todo lo que se extiende entre ambas costas, y mi Missis- sipi, de eterna corrinete, con sus curvas y sus cascadas,. Y mis campiñas del Illinois, y mis campos de Kansas, y mis vegas de Missouri,. Sumerge bajo las ondas de todo, y del producto de todo, lo que interroga y lo que canta,. Ya no hablamos con tiernos labios ni consonidos musi- sicales,. Mis miembros y mis arterias se dilatan; al fin se manifies- ta el motivo de mi canto:. Bandera tan vasta que surges de la noche, yo te canto altanera y resuelta,. Yo me escapo del reducto en que durante tanto, tanto tiempo he esperado, ciego y sordo,. Mi oído y mi lengua me han sido restituídos un pequeño niño me ha iluminado ,. En verdad, no eres las casas pacíficas, ni todo o parte de su prosperidad. Si es necesario te daremos cada una de estas casas para que las destruyas. Si no meditas la destrucción de estas casas preciosas que se alzan tan sólidas, llenas de bienestar, construídas a fuerza de tanto dinero,. Ni las mercancías acumuladas, ni las que son descargadas de los vapores en los muelles,. Eres tal como yo te quiero, tal como te veré en adelante. Surgiendo, del seno de la noche, con tu racimo de estr- llas, de estrellas que aumentan sin cesar ,. La que divide el alba, corta el aire, acaricia el sol y mide el cielo. Percibida y amada apasionadamente por un pobre y pe- queño niño,. Por grande que sea. El resto, no es nada. No las veo. Solo te canto a tí,. Tenemos que seguir, queridos, tenemos que sostener el choque de los peligros,. Os veo distintamente, mocetones del Oeste, alargar el paso en la vanguardia,. Nosotros seguimos la eterna empresa, cargamos con el fardo y la lección,. Desembocamos en un mundo nuevo y mayor, un mundo diverso,. Incólumes y fuertes nos apoderamos de este mundo, mun- do de labor y de marcha,. Cuesta abajo, por los desfiladeros y hacia las cumbres de los arduos montes;. Remontamos los ríos, atormentamos la tierra, abrimos minas, profundamente,. Deslindamos la vasta superficie, removemos la tierra virgen,. De los picos gigantescos, de las grandes sierras, de las al- tiplanices;. De las minas y de los barrancos; venimos de seguir la pista de la caza,. Surgimos de la raza del Centro, del Missourí. La sangre del Continente se ha mezclado en nuestras venas. Estrechamos las manos de todos los camaradas, los del Me- diodía y los del Norte,. Haced ondular bien alto la delicada soberana, por encima de todos alzad la soberana estrella inclinaos todos ,. Llevad bien alto la soberana aquilina y guerrera, la sobe- rana austera, impasible, armada,. Oídlas batir al unísono de nosotros, batir con el movi- miento del Oeste;. Aislados o agrupados, avanzando al paso doble en la van- guardia, todos van con nosotros,. Todos los marinos y todos los continentales, todos los amos y todos los esclavos,. Todos los prisioneros en las prisiones, todos los justos y todos los malos,. Todos los alegres, todos los dolorosos, todos los vivos y todos los muertos,. Iremos, curioso trío, escogiendo y vagando por nuestra ruta,. Recorriendo estas riberas, entre las sombras, mientras nos asedian las apariciones,. Ved, alineados, alrededor los orbes fraternales, los soles y los planetas,. Todos los días deslumbradores, todas las noches místicas,. Y somos nosotros los que vamos a la cabeza de la proce- ción del día, somos nosotros los que abrimos el camino para el viaje,. Pronto os oiré venir cantando, pronto os levantaréis para marchar con nostoros,. Ni los cojines, ni las bestias de carga, ni la paz estudiosa,. Ni la riqueza segura y enervante, ni las dichas incoloras son para nosotros,. No importa, sean para nosotros la dura pitanza y la fraza- da sobre la tierra,. Entonces os concedo una hora fugitiva para hacer alto y descansar, una hora de olvido,. Altí- simo y claro le oigo resonar,. Que desdeñaba los matices y los objetos de este mundo,. Los campos del arte y del saber, los placeres, los sentidos. Siempre el crecimiento, la vuelta íntegra del circulo,. La cumbre siempre y el derrumbe final para resurgir fa- talmente ,. Siempre la materia que cambia, se desmigaja y se rein- tegra,. Nosotros que parecemos construir riqueza compacta, fuerza y belleza,. La substancia de un sueño de artista, o de los largos estu- dios del sabio,. Las unidades, reunidas, controladas, sin omitir un pensa- miento, una emoción, un acto ,. El conjunto grande o pequeño se halla recapitulado, adi- cionado,. La América atareada, suparabundante, confusa, en tor- bellinos,. Los de los países desapercibidos, de todos los reinos de los reyes de ultramar,. Conquistadores de antaño, cruzados antiguas, periplos de los viejos marinos. Poseído de una tendencia cíclica al plasmar, plasmar toda- vía, plasmar siempre,. Que se inflan, se desploman, acaban realizando su destino largo o breve ,. Las inumerables identidades libres y distintas como la vista,. Tu aspiración ampliamente satisfecha al fin, te preparan de nuevo para recibir. Resultan del conjunto, y se elevan al fin, cerniéndose. En los jueces frívolos, en los diputados, en los goberna- dores, en los alcaldes corrompidos, en todos los que conclu- yen por ser descubiertos;. En el declinar, año tras año, del respeto religioso, de las sentencias emanadas de los funcionarios, de los códigos y de las escuelas,. Pienso en el verdadero Nuevo Mundo, en las Democracias resplandecientes en su totalidad,. En la política, en los ejércitos, en las marinas que se ajus- tan a ellas,. He resuelto glorificaros y lo haré, aunque quede solo entre los hombres;. Canta la necesidad de engendrar hijos espléndidos—y por ellos—de espléndidos adultos. Momentos genésicos, angustias que avergüenzan, salgo de vosotros para cantaros;. Busco algo que todavía no he encontrado, aunque lo he buscado asiduamente durante años. De ella y de ellos, y de lo que concuerda con ellos, saturo mis poemas;. De la cópula de las aves, de la humedad de los bosques, del abalanzamiento de las ondas,. Modulo ligeramente la overtura, repaso en un preludio los motivos del canto. La felicidad de estar juntos, la visión del cuerpo perfecto,. El nadador desnudo en el agua o flotando inmóvil, de espaldas,. La forma femenina que se aproxima, y yo, que estoy allí, pensativo, con mi sexo que se estremece y me daña;. He aquí la divina lista, para mí, para vos, para cual- quiera:. El delirio místico, la locura de amor, el abandono total. La tempestad pulsa mis nervios y mis arterias; tiemblo de pasión. El aislamiento, los frecuentes suspiros que se exhalan en la soledad. El suavísimo roce de sus manos a lo largo de mi cuerpo, sus dedos que se hunden en mi barba y en mi cabellera;. La presión del sacro cuerpo a cuerpo que me embriaga y me llena de desfallecimiento,. La divina faena del esposo, la obra maestra de la pater- nidad,. La victoria, el reposo y los abrazos a vuestra compañera en la noche,. Los poemas en acción de los ojos, de las manos, de las ca- deras y de los pechos,. El cuerpo que se arquea y se agarra en la angustia del goce,. El contacto de costado, la mano que de nuevo extiende las mantas sobre el lecho;. Ella, que no quiere dejarme partir. Y yo que tampoco deseo irme. Espérame un instante, amada mía, volveré en seguida. Es la hora en que las estrellas brillan, en que cae el rocío,. Para celebrarte, acto divino, para celebraros, robustos riñones,. Paréceme que soy yo. No te apenes si muchos de los que te cantan hossannas no te comprenden,. Para todos laboremos el mismo surco, transmitiendo la misma heredad y la misma cosecha,. Nosotros, que abarcamos todos los continentes, todas las castas, todas las teologías;. Nosotros, los humanitarios, los discernidores, el fiel de la balanza de los hombres comunes;. Nosotros, los que avanzamos en silencio en medio de las disputas y de las afirmaciones, sin rechazar las personas ni las ideas;. Escuchamos sus vocinglerías y sus tumultos, asaltados por sus divisiones, sus celos, sus diatribas,. Envueltos, por momentos, en los círculos voraginosos de sus comparsas. Mientras huelgo y paseo contemplando una brizna de hier- ba estival. Mi lengua, cada molécula de mi sangre emanan de esta tierra, de este aire,. Nacido aquí, de padres cuyos abuelos y bisabuelos tam- bién nacieron,. A los treinta y siete años de edad, en perfecta salud, co- mienzo estos himnos con la esperanza de continuarlos hasta en la muerte. Los considero un momento a cierta distancia, consciente de lo que son y de lo que significan, sin olvidarlo nunca;. En seguida me brindo como un asilo al bien y al mal, dejo que tomen la palabra todos los azares,. La atmósfera no es un perfume, no sabe a esencias, es in- odora,. Mi boca la aspira en vitales sorbos; la adoro locamente como a una amada:. Iré al declive donde comienza el bosque, me quitaré las ropas, me desnudaré,. Los ecos, las ondulacionss, el vago zumbar de los mur- murios silvestres, la raíz de amor, los filamentos de seda, los zarcillos y las cepas de las viñas,. Mi inspiración y mi respiración, el latir de mi víscera, la sangre y el aire que acarrean mis pulmones,. El olor de las hojas verdes y de las hojas secas, el de las negruzcas rocas a lo largo de la costa, el olor del heno alma- cenado en los pajares,. El sonido de mi voz cuando aulla palabras y las arrojo en los remolinos del viento,. La alegría de la soledad entre las muchedumbres arbóreas de los bosques o en las apreturas multitudinarias de las calles,. La sensación de la salud, el himno de mediodía, mi can- ción matinal al levantarme de la cama y encontrarme de nuevo frente al sol. Quedaos un día y una noche conmigo; poseeréis la esencia de todos los poemas. Poseeréis todo lo bueno que existe en la tierra y en el sol también existen otros millones de soles ,. He oído lo que narraban algunos juglares, historias de comienzos y de fines:. Nunca han habido otros comienzos que los que presencia- mos cada día. Los iguales emergen de la sombra, y se desarrollan com- plementarios,. Siempre la substancia y la multiplicación, el sexo siempre;. Siempre la concepción, la preñez y el parto de la vida. Límpida y suave es mi alma, igualmente límpido y suave todo lo que no es mi alma. Hasta que éste se haga invisible, y sea probado a su vez. Bien venido sea cada uno de mis órganos y de mis atribu- tos, y los de todo hombre puro y cordial;. Cuando mi acariciante y afectuoso camarada, que ha dor- mido. A mi lado toda la noche, se aleja a pasos furtivos al amanecer,. Mira mirar el mundo por debajo, ora erguido, ora apoyado en un sostén seguro, aunque impalpable;. Creo en tí, alma mía; el otro hombre que soy no debe hu- millarse ante ti,. Ven a soñar conmigo sobre la hierba, vuelca en mis oídos los desbordamientos de tu garganta;. Recuerdo una mañana límpida de estío tendidos sobre las hierbas;. Posaste la cabeza en medio de mis rodillas, volviéndote dulcemente hacia mí,. Entreabriste mi camisa, hundiendo tu lengua, pecho aden- tro hasta el corazón;. Luego te alargaste adhiriéndote toda desde mi barba hasta los pies. En seguida se esparcieron sobre mí la paz y la sabiduría que sobrepujan todos los argumentos de la tierra;. Supe que la mano de Dios era una promesa para la mía,. Supe que el espíritu de Dios era hermano del mío;. Examino la multiplicidad de los objetos, no existen dos iguales, y cada cual es bueno. Buena es la tierra, los astros son buenos, y cuanto les acompaña es bueno. Soy el camarada de las gentes todas, tan inmortales e in- sondables como yo. Ellos ignoran su inmortalidad, pero yo la conozco, la sé. Entreabro la muselina y le miro un rato, luego silencioso espanto las moscas con la mano. El joven y la joven de empurpuradas mejillas se alejan por la espesura del ribazo,. El suicida yace extendido sobre el piso ensangrentado de la habitación,..

Un joven que me quiere y yo estimo se aproxima en silencio, y viene a sentarse a mi lado, contento de estrechar mi mano. Largo American Pie canciones desnudas milla, en medio del ruido de las idas y venidas, de las libaciones, de los juramentos, de las chanzas.

Quedamos allí, los dos, satisfechos, felices de estar juntos, hablando poco, y a veces no pronunciando una palabra. A los Estados, o a cualquiera de entre ellos, o a una ciudad cualquiera de los Estados, le digo: Resiste mucho, obedece poco. Una vez admitida la obediencia sin protesta, es la servi- dumbre total. Entre los escombros del mundo feudal y los esqueletos amontonados de los reyes.

De ese antiguo osario que es la Europa entera de las mas- caradas hechas povlo. Catedrales derrumbadas, palacios desmigajados, tumbas levíticas. He aquí que aparecen las rejuvencidas American Pie canciones desnudas milla de la Libertad. He aquí que aparece el mismo rostro inmortal. Que habéis explorado lo externo, la superficie de las razas la vida see more se deja ver.

Que habéis considerado al hombre como la criatura de la política, de las colectividades, de los American Pie canciones desnudas milla y de los sa- cerdotes. Tomando el pulso de la vida que raramente se ha dejado ver la gran altivez del hombre, en sí propio.

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Mar de la sal de la vida y de las tumbas que ninguna pala abre y no obstante, siempre prontas ,. Que ruges y te abalanzas en las tempestades, mar capri- choso y adorable;. Soy el poeta del bien, pero no rehuso ser también el poeta del mal. El mal me impulsa, la reforma del mal me impulsa, pero yo permanezco indiferente,. Que se hayan conducido bien en el pasado, o que se con- duzcan bien actualmente, nada tiene de asombroso:. El prodigio perpetuo consiste en que pueda haber un hom- bre bajo o un impío. Que se realice aquí o en el porvenir, me es indiferente. Sólo esta maravilla desconcertante y mística lo comple- ta todo. En su honor que traigan y entrelacen ramas de pino, de cedro y de floridas lilas:. Estos marinos han guiado su nave a través de mares des- conocidos, sembrados de escollos,. Las palabras de mis poemas no evocan las propiedades re- conocidas de las cosas. Evocan la vida no catalogada, la libertad, la emancipación. No se preocupan de los casos neutros y determinados, fa- vorecen a los hombres y a las mujeres potentamente organi- zados. Redoblan los tambores de la rebelión, se unen a los prófu- gos, a los que se confabulan y a los que conspiran. Yo soy Walt Whitman, un cosmos, un hijo de Manhat- tan 1. Turbulento, carnívoro, sensual, que come, que bebe, que procrea. No un sentimental, no uno de esos seres que se creen por encima de los hombres y de las mujeres, o apartado de ellos. Todo lo que se hace o se dice concluye por rebotar con- tra mí. A través de mí, como por un desfiladero, pasa la inspiración,. Pasan a través de mí la corriente y la aguja indicadora. Yo transmito la contraseña de las edades, enseño el Credo de la democracia;. Voces de interminables generaciones de prisioneros y de esclavos,. Voces de enfermos y de desesperados, de ladrones y de de- crépitos. De los hijos que unen a los astros del pecho de las madres y de la savia de los padres. Voces de los imbéciles, de los despreciados, de los hu- mildes. Voces vagas como disueltas en invernales neblinas, voces de los escarabajos, del oprobio y del crimen. Las voces de los sexos y de las concupiscencias, cuyo velo entreabro. Voces indecentes, bramidos primordiales, gritos locos que yo clasifico y transfiguro. Trato con la misma delicadeza las entrañas que la cabeza ó el corazón. Ver, oir, tocar, son milagros; cada partícula de mi ser es un milagro. Cuando subo la escalinata de mi puerta suelo detenerme para preguntarme si eso es cierto,. Si ahora, y en todo momento, yo no pudiera proyectar fue- ra de mí un sol levante. También nosotros somos deslumbradores y formidables como el sol,. Suscita en mí locos ardores cuya existencia ignoraba,. Me hacen volar sobre el mar cuyas ondas indolentes rozan mis pies,. Una granizada aguda y furiosa me asaetea, pierdo la res- piración,. Al fin, me siento libertado para sentir el enigma de los enigmas,. Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de las estrellas,. Que la hormiga es tan perfecta como ellas, y un grano de arena, y el huevo del reyezuelo,. Y la zarza trepadora podría ornar el salón de los cielos,. Y la vaca que rumía con la cabeza gacha sobrepuja cual- quiera estatua. Y un ratón es un milagro capaz de conmover sextillones de incrédulos. Podría ir a vivir con los animales, tanto me place su cal- ma y su indolencia;. No permanecen despiertos en las tinieblas llorando sus pecados,. No se descorazonan con disputas acerca de sus deberes para con Dios,. Ninguno se muestra descontento, la manía de poseer no los enloquece,. Ninguno se arrodilla ante otro ni ante alguno de sus con- géneres muerto hace millares de años,. Ninguno de ellos vive con respetabilidad , ninguno exhibe su infortunio a la curiosidad del mundo. Así me prueban su parantesco conmigo, y como tal los acepto,. Al anochecer, subo al trinquete, renuevo la guardia que vela en el nido del cuervo. Pasan ante mis ojos enormes moles de hielo, el paisaje es visible en todas las direcciones,. En la lejanía se destacan las cumbres blanquísimas de las montañas; hacia ellas peregrinan los caprichos de mi imagi- nación,. Nos acercamos a un gran campo de batalla en el cual pronto tendremos que combatir,. Pasamos ante las colosales vanguardias del ejército, pasa- mos prudentemente en silencio;. O bien, avanzamos por las avenidas de alguna gran ciudad en ruinas,. Los bloques de piedra y los derruídos monumentos sobre- pujan todas las capitales vivientes de la tierra. Soy un libre enamorado, acampo junto a la hoguera que alegra el vivac del conquistador,. Arrojo del lecho al marido y ocupo su puesto al lado de la esposa. Toda la noche la oprimo ardientemente entre mis muslos y mis labios. La madre de antaño condenada por bruja y quemada sobre haces de leña seca, a la vista de sus hijos,. El esclavo, perseguido como una presa, que cae en mitad de su fuga, todo tembloroso y sudando sangre,. Las municiones asesinas que la asatean como agujas las piernas y el cuello,. No pregunto al herido qué es lo que siente, yo mismo me convierto en el herido,. Sus llagas se ponen lívidas en mi cuerpo, mientras lo ob- servo apoyando en mi bastón. Respiro humo y fuego, oigo los angustiosos rugidos de mis camaradas,. Estoy extendido en el suelo con mi camisa roja, todos callan a mi alrededor,. Bellas y blancas son las personas que me rodean, con sus cabezas libres del casco,. El grupo arrodillado se desvanece con la luz de las an- torchas. Ahora narraré el asesinato de cuatrocientos doce jóvenes guerreros asesinados alevosamente. Entonces parlamentaron, obteniendo una capitulación dig- na, firmada por los jefes respectivos,. En seguida entregaron sus armas y siguieron a sus vence- dores como prisioneros de guerra. Eran la flor de la raza, la gloria de los montaraces de Texas,. Eran incomparables para cabalgar potros, para lizar, can- tar, divertirse, cortejar las jóvenes,. Barbudos, asoleados, vestidos con el típico traje de los cazadores,. En la mañana del segundo domingo, a principios de un admirable verano, fueron conducidos por destacamentos y ase- sinados en masa. Unos hicieron un esfuerzo desesperado y furioso, otros se mantuvieron firmes, inmóviles;. Algunos cayeron a la primera descarga, herido en las sienes o en el corazón; vivos y muertos yacían juntos,. Los mutilados se escondían en el barro y los compañeros que iban llegando los percibían extendidos allí,. Los tres quedaron con sus ropas en jirones, empapados con la sangre del niño. Tal era la historia del asesinato de cuatrocientos doce jó- venes. Vaya donde vaya, hombres y mujeres lo acogen con sim- patía,. Desean que los ame, los toque, les hable, y viva con ellos. Su conducta es tan arbitraria como la de los copos de nieve, sus palabras tan sencillas como las hierbas, su caballera, sin peinar, rey de la risa y de la sinceridad,. Su lento andar, sus rasgos ordinarios, sus maneras ordi- narias lo propio que sus emanaciones,. Flotan en el aire que le rodea, con el olor de su cuerpo y de su aliento, y también irradian de sus miradas. Oíd la historia tal como me fuera narrada por el padre de mi abuela. No eran cobardes, no, los tripulantes de la fragata enemi- ga me decía. Era el anochecer cuando el buque enemigo nos saludó con el primer cañonazo. Nos abordamos en seguida, las vergas de los buques se entrecruzaron, los cañones llegaron a tocarse,. Los cañonazos del enemigo nos abrieron varias vías por debajo de la línea de flotación,. Dos cañones del primer puente de nuestra fragata esta- llaron al romper el fuego, matando a los que se hallaban a su alrededor. Estos, al ver tantas caras extrañas, ya no saben de quién fiarse. Los otros dos, cargados de metralla, barren los puentes, y hacen callar su mosquetería. Desde las cofas, algunos tiradores secundan el fuego de nuestra pequeña batería,. Las vías de agua vencen las bombas, el incendio avanza hacia los polvorines,. Un cañonazo hace estallar una de nuestras bombas de agua;. Hacia las doce de la noche, bajo los rayos de la luna, se nos rindieron. Nuestra fragata se hunde lentamente, hacemos los pre- parativos por pasar a la que hemos conquistado,. Y la cara muerta de un viejo lobo de mar con sus largos cabellos blancos y las guías de sus bigotes cuidadosamente rizadas. Se oyen las voces de dos o tres oficiales, atentos a su con- signa,. Cordajes rotos, aparejos que se balancean, y el ligero en- trechocar de suaves ondas. Los cañones, negros e impasibles, restos de paquetes de pólvora, un tremendo olor a carne quemada y a polvora. Algunas grandes estrellas que brillan en la altura silencio- sas y como enlutadas,. El rechinamiento de la sierra del cirujano, los dientes de acero que hieuden los tejidos vivos y los huesos:. Todo eso se ve y se oye: todo eso es un combate naval, todo lo irreparable. Yo entro en su habitación, tiro los cobertores al pie del lecho, expulso al médico y al sacerdote. Cojo entre mis brazos al moribundo, lo incorporo con irre- sistible voluntad. Fuerzas de cuantos me aman y resisten las atracciones de la tumba. Cuando despertéis mañana, comprobaréis la verdad de lo que os digo. No pregunto quién sois, ni lo que hacéis o habéis hecho,. Nada podéis hacer, nada podéis ser, exceptuando lo que yo encierre en vosotros. Doy un beso familiar en la mejilla del esclavo que laborea en las plantaciones de algodón y en la del obrero que limpia las letrinas. Sé, por haberlo oído hasta saciarme, cuanto se ha dicho desde hace millares de años,. Considero que una espiral de humo, o un vello del dorso de mi mano es tan admirable como cualquiera revelación,. Los bomberos, enfocando las bombas o subiendo por sus escalas, no me parecen inferiores a los dioses guerreros de la antigüedad,. Yo mismo espero la hora en que seré uno de los seres su- premos,. Cada idea que relampaguea en mí, relampaguea igual- mente en ellos. Sé perfectamente hasta dónde llega mi egolatría,. Sé lo omnívoros que son mis versos, no dejo por ello de escribirlos;. Sacerdotes de todos los tiempos, de toda la tierra, yo no os deprecio,. Abarca los cultuos antiguos y los cultos modernos y todos los que fueron entre los antiguos y los modernos. Vivo en la austeridad y en el éxtasis, en medio de los bosques,. Me paseo en el teokallis manchado con la sangre de los sacrificios, redoblando un tambor hecho con una piel de ser- piente;. Acepto los Evangelios, acepto al que fué crucificado, sé, sin duda alguna, que es divino,. Me arrodillo durante la misa, o me levanto para acompa- ñar en la oración de los puritanos, o permanezco frecuente- mente sentado en un banco de la Iglesia,. Deliro y espumarajeo en un acceso de demencia, o espero como muerto a que mi espíritu despierte,. Soy uno de los que avanzan por el círculo de los círculos. Ha llegado la hora de que me explique. Hasta ahora hemos agotado trillones de inviernos y de veranos,. Los germinales nos han traído riquezas y diversidades,. Lo que llena su período y ocupa su lugar es igual a cual- quiera otra cosa. He dado tiempo al tiempo, sin que me dañara el fétido carbono,. Infinidades de infinidades he permanecido latente, estre- chamente comprimido, esperando. Ciclos de edades han columpiado mi cuna, remando, reman- do siempre como gozosos bateleros;. Las estrellas se han abierto a mi paso, en sus órbitas procesionales,. Han preservado en alumbrarme, velando las latencias de mi porvenir. Los estratos geológicos se apilaron unos sobre otros,. Las generaciones de vegetales, clorofiliaron la atmósfera,. Todas las fuerzas han actuado continuamente para mi perfección y mi encanto,. Mi sol tiene su sol, a cuyo alrededor gira dócilmente. Me reconoceréis en mi blusa impermeable, en mis recias botas y en mi bastón, cortando en los bosques,. Conduzco a todos, hombres y mujeres, a la cumbre de un montículo,. Allí, enlazando con la mano izquierda el talle de mi acom- pañante,. Le muestro, con la diestra, paisajes, continentes, y la ruta abierta para todos. Hoy, antes del amanecer, subí una colina y contemplé el estrellado cielo,. Y mi espíritu contestó: No, habremos alcanzado esas al- turas para sobrepujarlas y continuar nuestra marcha. En verdad os digo que no puedo contestaros; vosotros mis- mos debéis encontrar y daros la respuesta. Ninguna sala de herméticas ventanas, ninguna escuela como no sea al aire libre, pueden comulgar conmigo,. El mancebo que trabaja en los campos siente una sensa- ción de bienestar al arrullo de mi voz,. Amo pasar los días con los pescadores y los lobos del mar. Digo que quienquiera que anda doscientos metros sin sim- patía, marcha envuelto en un sudario a sus propios funerales,. Y mirar con los ojos u observar una habichuela en su vaina, confunde la ciencia de todos los tiempos,. Digo que no existe oficio ni empleo en cuyo desempeño el que se obstina no pueda convertirse en un héroe,. Mi objeto, por vil o endeble que parezca, que no pueda trocarse en eje de la rueda universal;. Yo que tengo tantas curiosidades, no tengo ninguna acer- ca de El. No obstante, confieso mi infinita incomprensión de Dios. Veo algo de Dios en cada una de las veinticuatro horas, y actualmente le veo? Veo algo de Dios en cada una de las veinticuatro horas, y también en cada minuto,. Veo a Dios en el rostro de los hombres y en el de las mu- jeres, y en los espejos cuando reflejan mi faz,. En las calles y en los campos, por todos lados, encuentro cartas que Dios ha dejado caer. Miradme a la cara en tanto aspiro la fluida caricia del anochecer. Hago repercutir mis salvajes ladridos por encima de los tejados del mundo. Me alejo como el aire, sacudo mi cabellera blanca hacia el sol poniente. Arrojo mi carne a los remolinos, la dejo aventarse en es- pumosas fibras. Si en adelante queréis volverme a ver, buscadme bajo las suelas de vuestros zapatos. Si no podéis alcanzarme en seguida, no os descorazonéis;. Tu hoja gris azulosa crecida en la hornaza calentada al rojo, tu mango nacido de una ínfima simiente que se sembró,. Dedos de organista mariposeando sobre las teclas del gran órgano. Bienvenidos los países del trigo y del maíz, bienvenidos los de la uva. Bienvenidos los países del algodón, los de la papa blanca y de la batata,. Bienvenidas las montañas, las pampas, los arenales, las selvas, las praderas,. Bienvenidas las tierras fértiles, que bordean los ríos, las planicies, las brechas,. Tan ricos como los países del oro, del trigo y de los frutos,. Países de minas, países de rudos y viriles minerales,. Países de la hulla, del cobre, del plomo, del estaño y del cinc. Países del hierro, países de la materia de que es hecha el hacha. A su lado se eleva la choza silvestre: una viña trepa por encima de la puerta, un pequeño espacio ha sido talado para trocarlo en jardín,. El golpeteo irregular de la lluvia sobre las hojas, hase apaciguado después de la tempestad. Una lamentación gemebunda se deja oir por intervalos re- cordando la del mar;. Se recuerdan las enormes vigas de las cortijos de otros tiempos,. Se imagina su desumbarque, la fundación de nuevas co- lonias,. La navegación de los que buscaron una nueva Inglaterra y la descubrieron; sus comienzos,. Los establecimientos de Arkansas, del Colorado, de Otta- wa, de Willamette,. Los lentos progresos, la carne flaca, el hacha, la carabina, la bolsa de cuero para las travesías a caballo;. Y luego la belleza de todos los seres aventureros y audaces,. La belleza de los montaraces y de los leñadores con sus claros rosros incultos,. El desdén del americano por los decretos y las ceremonias, la impaciencia ilimitada ante toda coerción,. El carnicero en el matadero, los hombres a bordo de las goletas, el almadiero, el pioner,. Vuestra propia voz que suena clara y gozosa, la alegre can- ción, la vida natural en los bosques, el fuerte trabajo de cada jornada;. El fuego que llamea al anochecer, el gusto delicioso de la comida, la conversación, la cama hecha con ramas de pino, y la piel de oso. El empresario de construcciones trabajando en las ciuda- des o en cualquier lado,. El trabajo preparatorio del garlopaje, de la escuadría, del aserramiento, del amojonamiento;. Los martillazos, las actitudes de los obreros, las flexiones de sus miembros;. Inclinados, de pie, a horcajadas en las vigas, claveteando, agarrados a los postes y a los tirantes,. Sosteniéndose con un brazo mientras el otro maneja el hacha,..

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Tu hoja gris azulosa crecida en la hornaza calentada al rojo, tu mango nacido de una ínfima simiente que se sembró,. Dedos de organista mariposeando sobre las teclas del gran órgano. Bienvenidos los países del trigo y del maíz, bienvenidos los de la uva. Bienvenidos los países del algodón, los de la papa blanca y de la batata,. Bienvenidas las montañas, las pampas, los arenales, las selvas, las praderas,. Bienvenidas las tierras fértiles, que bordean los ríos, las planicies, las brechas,. Tan ricos como los países del oro, del trigo y de los frutos,. Países de minas, países de rudos y viriles minerales,. Países de la hulla, del cobre, del plomo, del estaño y del cinc. Países del hierro, países de la materia de que es hecha el hacha. A su lado se eleva la choza silvestre: una viña trepa por encima de la puerta, un pequeño espacio ha sido talado para trocarlo en jardín,. El golpeteo irregular de la lluvia sobre las hojas, hase apaciguado después de la tempestad. Una lamentación gemebunda se deja oir por intervalos re- cordando la del mar;. Se recuerdan las enormes vigas de las cortijos de otros tiempos,. Se imagina su desumbarque, la fundación de nuevas co- lonias,. La navegación de los que buscaron una nueva Inglaterra y la descubrieron; sus comienzos,. Los establecimientos de Arkansas, del Colorado, de Otta- wa, de Willamette,. Los lentos progresos, la carne flaca, el hacha, la carabina, la bolsa de cuero para las travesías a caballo;. Y luego la belleza de todos los seres aventureros y audaces,. La belleza de los montaraces y de los leñadores con sus claros rosros incultos,. El desdén del americano por los decretos y las ceremonias, la impaciencia ilimitada ante toda coerción,. El carnicero en el matadero, los hombres a bordo de las goletas, el almadiero, el pioner,. Vuestra propia voz que suena clara y gozosa, la alegre can- ción, la vida natural en los bosques, el fuerte trabajo de cada jornada;. El fuego que llamea al anochecer, el gusto delicioso de la comida, la conversación, la cama hecha con ramas de pino, y la piel de oso. El empresario de construcciones trabajando en las ciuda- des o en cualquier lado,. El trabajo preparatorio del garlopaje, de la escuadría, del aserramiento, del amojonamiento;. Los martillazos, las actitudes de los obreros, las flexiones de sus miembros;. Inclinados, de pie, a horcajadas en las vigas, claveteando, agarrados a los postes y a los tirantes,. Sosteniéndose con un brazo mientras el otro maneja el hacha,. Los entarimadores que ajustan las maderas del piso para clavetearlas después,. Sus aposturas, al abatir de arriba abajo sus armas contra las planchas,. Los ecos de sus golpes retumbando en el edificio vacío. Los ladrillos, asentados unos tras otros con una destreza tan segura, y fijados con un golpe de mango de la llana,. Las pilas de materiales, el mortero, las mezclas de cal y arena continuamente batidas por los operarios;. El breve y seco crujido de acero, entablando al sesgo el pino,. Los copos, color manteca, que vuelan en grandes astillas ó en cintas,. El movimiento flexible de los brazos jóvenes y musculosos y de las caderas dentro de las blusas,. El constructor de muelles, de puentes, de escolleras, de diques, de almadías, de rompeolas,. El vigoroso mandato transmitido por los clarines, el des- plegamiento en línea de carga, los brazos que suben y bajan para traer el agua,. Los chorros finos, espasmódicos, de un blanco azuloso, la colocación de los ganchos y de las escaleras con sus accesorios,. El estrépido de las paredes que se minan y de los techos que se derrumban si el fuego arde debajo,. Los rostros iluminados de la multitud que observa, la clari- dad violenta y las sombras espesas. El forjador en su forja y el que usa el hierro después de él;. El que fabrica el hacha grande o pequeña, el que la suelda y el que la templa,. El que da forma al mango y la fija sólidamente en su en- garce;. Las siluetas procesionales de los que se han servido de ella en el pasado;. Los artistas primitivos y pacientes, los arquitectos y los ingenieros,. El edificio asirio y el edificio de Mizra perdidos en las lejanías,. El antiguo guerrero de Europa con su hacha, en los com- bates,. El arma enhiesta, los hachazos que resuenan sobre el casco que cubre la cabeza del enemigo;. El alarido de muerte, el cuerpo de pronto ablandado que se desploma, el amigo y el enemigo que se precipitan,. Los vasallos insurreccionados que se aprestan al asedio resueltos a conquistar sus libertades,. La fortaleza intimada a rendirse, la puerta asaltada, la truega y el parlamento. Los mercenarios y los partidarios que se precipitan furiosa- mente en el desorden,. El pillaje de los tesoros en las casas y en los templos, los gritos de las mujeres abrazadas por los bandidos,. La lista de todos los hechos y de todas las plabras, justas ó injustas, prohibidas bajo pena de muerte,. Esas cosas no deben ser amadas por sí mismas,. El cortejo pasa, todo eso entretiene y satisface segura- mente,. Ni el lugar donde incesantemente se saluda nuevos foras- teros, ni donde se levan anelas para los que parten,. Allí donde se eleva la unidad que es adorada por ellos, y que en gratitud los adora y los comprende,. Allí donde no existe monumento alguno erigido a los hé roes si no en las palabras y en los actos de la comunidad,. Allí donde la economía ocupa su lugar y la prudencia el suyo,. Allí donde los hombres y las mujeres dan poca importan- cia a las leyes,. Allí donde la esclavitud desaparece, y el amo de esclavos desaparece,. Allí donde los hombres y las mujeres se abalanzan a ellos, Como el océano, al silbido de la muerte, desencadena sus olas impetuosas,. Allí donde la autoridad exterior nunca entra mas que pre- cedida por la autoridad interna,. Allí donde el ciudadano es siempre la cumbre y el ideal, donde el presidente, el alcalde, el gobernador y sus secuelas son agentes asalariados,. Allí donde la igualdad de alma impera en los negocios,. Allí donde las especulaciones espirituales son estimuladas,. Allí donde se eleva la ciudad de la fuerza de los sexos,. Todo aguarda o se descalabra hasta que aparece un ser fuerte;. Un ser fuerte es la prueba de la raza y de las posibilidades del Universo,. Hombre o mujer, cuando aparece, las materialidades se es- tremecen de respetuoso temor,. Las viejas costumbres y las formulas viejas son confron- tadas para renovarlas o abandonarlas. Ha servido a los griegos, de lengua elegante e inteligencia sutil, y antes de los griegos. Ha servido a las hendiduras artificiales, vastas, altas, si- lenciosas, que se ven en las nivosas colinas de Escandinavia,. Ha servido a los que, en tiempos imposibles de conjetu- rar, grabaron sobre muros de piedra esbozos del sol, de la luna, de las estrellas, de las naves, de las ondas del Océano,. Ha servido para abrir las rutas por donde irrumpieron los godos, ha servido a las tribus pastorales y a las nómadas. Ha servido antes que a todos a los hombres venerables é inocentes de la Etiopia. Ha servido para fabricar los timones de las galeras de pla- cer y los de las galeras de combate,. Ha servido para todas las grandes obras de la tierra y para todas las grandes obras del mar,. Ha servido en los siglos medioevales y antes de los siglos de la Edad Media. No sólo ha servido para los vivos, entonces como ahora, también ha servido para los muertos. Se yergue enmascarado, vestido de rojo, con sus piernas enormes y fuertes brazos desnudos,. Fantasmas de señores difuntos, de soberanos descoronados, de ministros acusados, de reyes caídos,. Veo a los que, en todos los países, han muerto por la buena causa,. Veo el hacha completamente lavada de la sangre que la cubría. Balaustrada, horquilla, artesón, palote, paleta de locero, tablero mural, rueda dentada,. Ciudadela, cielorraso, café, academia, órgano, sala de ex- posición, biblioteca,. Cornisa, celosía, pilastra, balcón, ventana, torrecilla, pórtico,. Silla, cuba, esfera, mesa, ventanilla, ala de molino, marco, piso,. Capitolio de los Estados y Capitolio de la nación hecha de Estados,. Largas, imponentes ringleras de edificios flanqueando las avenidas,. Hospicios para huérfanos, para pobres, para enfermos,. Vapores y veleros de Manhattan, peregrinos de todos los mares. Formas de todas las cosas para las cuales sirve el hacha, y de los que se sirven de ella y de cuanto les rodea,. Los que talan los bosques y los que arrastran sus despojos hasta Penobscoto Kennebec,..

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